Un remate al ángulo y una pirueta en el área chica salvaron el año del Albinegro. En San Luis, Cipo perdía 2-0 y se encaminaba a una final por la permanencia, ante Ferro de Pico, en la última fecha del Federal A. Un partido que nadie quería jugar con semejante carga de tensión. Por eso el grito de los goles de Lucas Chacana y Matías Sosa se escuchó desde San Luis a Cipolletti.
Fueron cinco minutos de furia en albinegra en la capital puntana. El local, que necesitaba ganar para meterse en Copa Argentina, ganaba 2-0 y en partido entraba en su recta final. Bruno Gorer, actual entrador de Cipolletti, había metido mano en el banco buscando reacción y tuvo respuestas.
Lucas Chacana con un derechazo combado a los 32 renovó energías y Matías Sosa desató la euforia final a los 37, aprovechando la pelota que de cabeza bajo Diego Bielkiewicz a la salida de un lateral de Alejo Tabares que cayó al área rival. Fueron dos golazos que vale la pena volver a ver y gritar.
Luchar por la permanencia está lejos de las pretensiones iniciales del club y los hinchas. Sin embargo, el torneo estuvo marcado por los altibajos y poco a poco fue alejando a Cipolletti de la pelea por la clasificación. Tocó arremangarse y pelear para asegurar que la próxima temporada será en la tercera categoría del fútbol argentino.
La remontada fue defendida con todo y por todos hasta el pitazo final del correcto Gabriel Araujo de Mendoza que decretó el futuro futbolístico de una institución histórica como el Club Cipolletti que deberá repasar y reestructurarse en muchos sentidos de cara a un futuro post mundialista porque la permanencia no puede significar más que un gran desahogo colectivo.