Pilates, spinning, step, power plate, aerobics, acuagym, stretching, aerobox, fight-do y levantamiento de pesas son las disciplinas preferidas por los cipoleños.
Meses antes de la llegada de cada temporada estival los gimnasios de la ciudad comienzan a recibir un caudal de gente inusitado con respecto a otros momentos del año.
La llegada del calor es un aliciente más para realizar actividades al aire libre, pero la posibilidad de tener clases asistidas y moldear una figura más atractiva para el verano es la idea que más adeptos gana por estos días. Por eso es que es muy común que para esta época del año los salones se abarroten de personas que se acercan para tener un cuerpo más agraciado de cara a los meses de calor.
En la primavera la gente comienza a dejar de lado, y guardar en el fondo del ropero, la ropa abrigada que usualmente utiliza en el invierno, para darle paso a la vestimenta más liviana. Escotes, bermudas, polleras, musculosas, toda ropa que permite descubrir parte del cuerpo. Esta situación genera grandes expectativas en unos, orgullo en otros y complejos en los restantes. Ahí es donde los gimnasios aparecen como una de las soluciones al alcance de la mano para que las personas se sientan mejor consigo misma y más apetecible para el resto de los mortales.
Desde septiembre
“Generalmente a partir de septiembre es cuando recibimos mayor cantidad de consultas y de personas que comienzan a venir al gimnasio. Es un comportamiento muy habitual y se ha dado siempre, aunque en los últimos años hubo un renacer de la actividad. Tanto por la cantidad de gente, como la cantidad y variedad de gimnasios que hay en la actualidad”, destacó Miguel, encargado de uno de los que funcionan en la ciudad.
En la ciudad hay más de 20 gimnasios, aunque con distinta modalidad. Entre ellos se encuentran los que emplean la técnica de pilates, spinning, step, power plate, aerobics, acuagym, stretching, aerobox, fight-do y el consabido y tradicional levantamiento de pesas.
Además, en varios casos, son verdaderos centros dedicados al moldeado de los cuerpos, donde además se ofrecen otros servicios como el spa, piletas, solarium y centros de estética, entre otros.
Los riesgos
Sin embargo, y a pesar de lo óptimo y recomendable que resulta hacer actividad física, también puede ser un arma de doble filo. Esto porque la codicia también aparece en estos casos, y no por cuestiones materiales, sino totalmente físicas.
“Quiero tener el cuerpo de tal vedette, quiero que mis abdominales se vean como los de tal actor”, son frases que los profesoras que dictan clases en los gimnasios reciben muy a menudo.
En el caso de aquellos que son sinceros y se preocupan por la salud de sus clientes, les confiesan que sus deseos no podrán ser conseguidos en tan poco tiempo.
Sin embargo, están los que aprovechan la oportunidad para comercializar los “incentivos” necesarios para, entre otras cosas, aumentar fácilmente la masa muscular.
Estas soluciones mágicas y expeditivas pueden generar graves problemas de salud, más allá de estar aconsejados o guiados por “profesionales del deporte”.