Ni bien el neuquino Darío Herrera dio el pitazo final que marcó el triunfo de Boca sobre River, hinchas con banderas y camisetas azules y amarillas se volcaron al centro cipoleño para festejar.
Como siempre el lugar de encuentro fue la esquina de España y Roca.
El colorido se comenzó a observar un rato antes en las confiterías de la zona donde seguidores de ambos equipos coincidieron para seguir el partido por televisión.
No faltaron las chanzas y las cargadas, pero todo se desarrolló con total normalidad, contaron asistentes.
El momento explosivo se produjo a los 9 minutos del segundo tiempo cuando el delantero boquense Sebastián Villa aprovechó una desconcentración de la zaga millonaria y convirtió el único gol del clásico.
Después desataron la algarabía en la calle, junto otros automovilistas que pasaron en caravana haciendo sonar sus bocinas.