Los empleados de Oro negaron los malos tratos a los perros

Enfrentan un juicio en tribunal cipoleño.

Con la indagatoria a los cinco imputados por el presunto delito de maltrato animal en la perrera municipal de Fernández Oro, se inició ayer el juicio en la Cámara Primera del Crimen de Cipolletti. Los acusados desmintieron que no les daban comida suficiente ni agua y sugirieron que la denuncia de la Protectora de Animales se derivó de una relación conflictiva.
En su descargo los imputados coincidieron en declarar que en los caniles no había más de 14 perros y que los nutrían diariamente por la mañana con una bolsa de 20 kilos de alimento que proveía la Municipalidad. Explicaron que por un problema con el comercio proveedor, en una oportunidad, estuvieron sin comida por tres días. Asimismo, explicaron que el agua “escaseaba” porque había baja presión de agua de red.
Sobre las muertes de algunos perros, indicaron que se derivaron de peleas entre los animales y que no había atención veterinaria.
Los municipales revelaron una relación tirante con los protectores de animales porque “no había afinidad” y “siempre se quejaron”.
El único testigo de la jornada fue un empleado administrativo que se desempeña en el cementerio municipal, que puntualizó en consonancia con los imputados que la relación con las “chicas de la protectora era tensa”. Resaltó que la Protectora tenía un juego de llaves de la perrera y que siempre se quejaban del lugar.
Ayer también había sido citado el intendente Juan Reggioni, pero no concurrió y la defensa y fiscalía desistieron de su testimonio. Para la próxima audiencia, programada para el 22 de junio, se espera el testimonio de las denunciantes de la Asociación Protectora de Animales.
La acusación señala que en el período transcurrido entre el 21 de abril de 2010 y el 1 de diciembre de 2011 los empleados Olivares, Acuña y Castillo, quienes estaban a cargo de la perrera de Oro, sometieron a los perros a malos tratos consistentes en no alimentarlos en cantidad y calidad suficientes.