La Justicia aprovechó un descuido de los ex trabajadores de Interlagos, cerró con candados los portones y les prohibieron el ingreso. Sin embargo, los trabajadores entraron y aseguran que permanecerán en el lugar. Sólo quedó una guardia policial.
Cuando el delegado, Pablo Leguizamón, intentó ingresar nuevamente a la planta, los policías pero se lo prohibieron. “Volví una noche a dormir con mi familia, y cuando regresé estaba todo cerrado con candado y me prohibieron ingresar. Estábamos permaneciendo allí adentro para resguardar las maquinarias, y eso dio resultado, porque los relevamientos judiciales afirman que no faltó ni una tuerca. Ahora nos dejaron afuera, y tendremos que acampar acá”, expresó Leguizamón.
Con el correr de las horas llegaron más ex obreros y referentes de distintos sindicatos y finalmente los empleados pudieron entrar al predio. Afirmaron que se quedarán en el lugar mientras impulsan la reactivación de la planta como cooperativa.