A partir de ayer, los conductores que den positivo en el test de alcoholemia no sólo deberán pagar una multa importante y sufrir la retención de su carnet, sino que también tendrán que asistir a un taller obligatorio ofrecido por el Grupo Institucional de Alcoholismo.
La iniciativa se propuso varias veces, ante el continuo crecimiento de la cantidad de resultados positivos en los controles, pero nunca se había concretado como un requisito formal como parte de los castigos por conducir superando los 0,50 gramos de alcohol por litro de sangre que estipula la ley.
En la ciudad no prosperó el plan de tolerancia cero que, entre otras ciudades, implementa Neuquén, pero los concejales definieron poner en marcha más medidas de sanción para persuadir a los conductores para que dejen de subirse al auto después de beber alcohol. Una de esas medidas es el paso obligatorio por las charlas del grupo GIA, de las que participan alcohólicos y terapeutas.
La iniciativa se llevará en conjunto con el Municipio y el dictado de los talleres será los sábados de 15 a 18. Durante los encuentros se tratarán temas como la reglamentación de tránsito y la generación de conciencia. El objetivo principal es problematizar el consumo de alcohol a la hora de manejar, por respeto a sí mismos y a la comunidad.
Alerta por la suba del consumo
Aunque en la ciudad suele haber problemas para realizar operativos por la escasez de alcoholímetros, cada vez que inspectores y policías salen a la calle descubren a numerosos conductores manejando alcoholizados.
En el último tiempo, lo que sorprende a los agentes a cargo de los procedimientos es el resultado de las pruebas, en las que es común que se duplique o triplique el máximo permitido.