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Los chorros tirapiedras acechan en la ciudad

Una mujer fue brutalmente atacada. Casos similares se repiten todos los días.

En lo que se presume fue un intento de robo, una mujer recibió un violento piedrazo en la cara mientras viajaba en la parte trasera de un auto junto a su bebé, su cuñado y su marido. Por el impacto, perdió un diente y los médicos tuvieron que ponerle puntos. Su nene de dos años, a quien llevaba a upa, se salvó por un pelo porque justo se agachó para levantar el juguete que le se había caído. “Si no, la piedra le daba en la frente”, dijo Cintia San Martín, la víctima.

En diálogo con LM Cipolletti, la mujer contó que el inesperado piedrazo lo recibió minutos antes de las 21 del domingo, sobre calle Tres Arroyos a la altura de los depósitos de La Anónima. “Siento el impacto en la cara, veo algo negro que entra, rebota y sale por la ventana del techo, que entonces iba abierta porque a mi nene le gusta ir mirando”, añadió la víctima, de 33 años.

Aseguró que no venían autos, no había nadie en la calle, por lo que sospecha que la piedra que recibió no tenía otro objetivo que hacer frenar la marcha del rodado para asaltarlos. Por eso quiso dar a conocer lo que le pasó, para que los vecinos estén atentos ya que el peligro acecha en todos lados y bajo distintas modalidades.

Lo cierto es que no es un hecho aislado. Esta modalidad de robos ya se puso de moda en otras localidades de la región y hace un par de meses los casos en Cipolletti comenzaron a multiplicarse en distintos barrios y en la Ruta Chica y la 22.

“Hay que tener cuidado, ni arriba de un auto podés estar segura”, advirtió, todavía aturdida, Cintia. Por fortuna, su cuñado, quien iba manejando, no se detuvo y se dirigió de inmediato hasta una clínica privada donde los médicos la atendieron. “La piedra me sacó un diente y quedó incrustado en la piel, por eso tuvieron que ponerme dos puntos internos y otro por fuera”, detalló.

En cuanto a la pieza dental, aunque partida, pudo ser recuperada y ayer volvió a tenerla en su lugar. “Estoy bien, ya pasó el susto”, dijo.

La vecina hizo la exposición policial en la Comisaría Cuarta. “Que la gente tenga cuidado porque un piedrazo que le den en la cabeza -a un automovilista o pasajero- puede causar un accidente peor”, concluyó.

Algunos lo hacen sólo por diversión

El sábado pasado, un colectivo Pehuenche recibió un piedrazo cuando doblaba en las esquina de La Esmeralda y Esquiú. Junto a la ventanilla destrozada viajaba un hombre que no sufrió heridas sólo porque los vidrios fueron contenidos por la cortina. Ante el estruendoso ruido de los vidrios rotos, el chofer clavó los frenos y observó cómo un par de pibes, de entre 12 y 14 años, se reían a moco tendido del acto vandálico que, de manera impune, acaban de cometer.