Los chacareros concretaron ayer el día 13 de protestas en las rutas de la región, con piquetes algo más flexibles que en jornadas anteriores.
Para hoy anunciaron que no habrá cortes en ninguna de las rutas del Alto Valle, aunque todo podría cambiar por la tarde dependiendo de lo que resulte de la reunión que mantendrán con funcionarios de Nación, si es que los atienden.
Los chacareros ya viajaron ayer a Buenos Aires para acercarse hoy a primera hora a la Casa Rosada y solicitar ser atendidos, en primera instancia, por el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández. La comitiva no estará sola, sino que será acompañada por el gobernador Alberto Weretilneck y por su par neuquino, Jorge Sapag. Por el lado rionegrino también estará presente el secretario de Fruticultura, Alberto Diomedi.
Anoche, al cierre de esta edición, aún era una incógnita la postura que adoptaría el gobernador kirchnerista de Mendoza, Francisco “Paco” Pérez, cuya presencia en el cónclave fue solicitada públicamente por Weretilneck, ya que se trata de la otra provincia con graves complicaciones relacionadas con la fruticultura.
El de hoy será un día clave para la actividad productiva de la región en general y para el conflicto en particular, ya que dependiendo de las respuestas que reciban los productores podrían abandonar o intensificar las medidas de fuerza.
Sebastián Hernández, referente de la cámara de Allen, aseguró que si no los atienden “se va a pudrir todo”. Y es que la reunión no está del todo confirmada. Fue una promesa del senador Miguel Pichetto, quien la semana pasada les garantizó que hoy serían atendidos en La Rosada. “Pero oficial no hay nada”, admitieron en la Federación de Productores.
Otra jornada caótica
Si bien el piquete en el puente carretero entre Cipolletti y Neuquén ayer no fue permanente, volvió a complicar la vida de miles de vecinos. El corte se efectivizó a las 9 y se extendió hasta las 17:30, unos minutos antes de lo previsto.
Por la mañana, ya anoticiados del horario del corte, muchos se apresuraron para cruzar de provincia. Otros, a pesar de que el puente estaba liberado, seguían dejando el auto del otro lado y cruzaban a pie, ya que preveían que a la vuelta los iba a agarrar el piquete.