Los concejales de la comisión de Gobierno acordaron discutir la ordenanza de cerveza artesanal con los productores locales, integrantes de la Cámara de Industria y Comercio, Salud Pública, asesores de Saneamiento Ambiental y referentes del área municipal de Desarrollo Urbanístico. Así, los cerveceros se aseguraron voz y voto en el proyecto, lo que les da chances de evitar la mudanza obligatoria de las fábricas que trabajan a mayor escala.
“Queremos llegar a una ordenanza definitiva que sea lo más consensuada posible”, sostuvo el concejal Miguel Aninao.
La primera reunión de trabajo tendrá lugar la tercera semana de junio, y en eso quedaron todos los participantes del encuentro ampliado al que convocó el Deliberante.
Uno de los puntos más sensibles del proyecto original será determinar el criterio que define a las fábricas y las microfábricas. Suscita polémica porque la diferencia no es sólo conceptual. Aquellas que sean consideradas como fábricas deberán trasladarse hacia el Parque Industrial y no está claro aún si las inversiones que pudieron haber hecho hasta el momento en otro lugar serán consideradas.
Para la CIC local, la única que está en condiciones de hacer semejante movida por los volúmenes de producción que maneja es Kürüf. El resto no, por lo tanto, todas menos Kürüf podrían quedarse en el radio céntrico. Esa es la posición inicial y habrá que ver si se puede sostener a lo largo del debate y en función de la mesa de trabajo que tendrá su reunión inaugural a mediados de este mes.
Los cerveceros anticiparon que defenderán sus intereses en conjunto, por lo que podrían oponerse a una mudanza compulsiva.
Aninao destacó la participación del sector y la discusión abierta para darle forma al proyecto que se votará en el recinto.
“Una cervecería artesanal tiene que ser sustentable, y dentro de los parámetros de sustentabilidad, consideramos el medioambiente, qué impacto tiene sobre los servicios y la urbanización”, concluyó el concejal cipoleño.
5000 litros de producción se habían fijado como tope.
El primer borrador de la ordenanza contemplaba que los emprendimientos que generen ese volumen de cerveza por mes no son artesanales y, por lo tanto, deben irse al Parque Industrial.