Un relevamiento presentado por la Conferencia Episcopal, en el marco de una campaña para promover las causas de canonización que permitan que argentinos se transformen en santos, indicó que hay 44 compatriotas en condiciones de santificación.
Entre ellos se encuentran los beatos Ceferino Namuncurá, quien fue reconocido como tal en 2007, y el enfermero Artémides Zatti, quien se consagró a la atención de los enfermos en el hospital San José de Viedma durante 40 años, hasta su muerte. La historia lo recuerda recorriendo la capital rionegrina y Carmen de Patagones con su bicicleta visitando a los enfermos de estas dos ciudades. Fue coadjutor salesiano. En 2002 fue declarado beato.
En la nómina de candidatos a ser santificados, se encuentra un total de 20 monjas, siendo la mayoría, y seguidas por los sacerdotes, quienes alcanzan el número de 13.
Hasta ahora, sólo uno logró ser declarado santo, el hermano lasallano Héctor Valdivielso Sáez, quien murió muy joven fusilado en España, durante una revuelta previa a la guerra civil.
A los beatos rionegrinos se suman cuatro más: las religiosas Nazaria March Mesa, María del Tránsito Cabanillas y Ludovica De Angelis, y la niña Laura Vicuña. Todos se encuentran en el paso previo a la consagración.
El camino a la santificación
El proceso de canonización es un mecanismo es complejo. Comienza cuando el obispo del lugar donde murió el candidato acepta –con acuerdo del Vaticano– la introducción del caso. Entonces, éste pasa a ser Siervo de Dios, iniciándose un riguroso estudio de su vida. En este grupo se encuentran 30 argentinos.
En una segunda etapa, la biografía pasa a estudio de la congregación para la Causa de los Santos de la Santa Sede. Una vez que se a considera de que encarnó las virtudes cristianas se lo declara Venerable.En esa condición se encuentran ocho.
Luego, para que el candidato sea declarado beato, hace falta que se compruebe que Dios obró un milagro por su intercesión. Si se comprueba un segundo milagro, es proclamado santo. También el candidato puede ser canonizado si murió martirizado, en cuyo caso no hacen falta los milagros. Según el relevamiento, por el momento, ninguno de los seis beatos está en estudio para la comprobación de un segundo milagro. (ADN)