Dos cipoleños sospechados de utilizar un taller de arreglos de bicicletas y motos como pantalla de un kiosco de drogas lograron evitar una pena efectiva de prisión debido a la escasa cantidad de estupefacientes secuestrados por la Policía. El procedimiento se había realizado el año pasado y se derivó de una denuncia de vecinos al 0800 DROGAS.
El proceso en contra de los dos hombres oriundos de esta ciudad, padre e hijo, se llevó a cabo en el Tribunal Oral Federal de la ciudad de General Roca (TOF) y se definió con un trámite abreviado tras un acuerdo entre la fiscalía y la defensa.
De acuerdo a fuentes judiciales, los hombres fueron imputados en el marco de una investigación que llevaron adelante los integrantes de la Delegación Toxicomanía y Leyes Especiales de Cipolletti, que recibieron una denuncia anónima a través del 0800 DROGAS.
Sobre finales de 2020, se concretaron las primeras actuaciones y grabaciones del movimiento intenso de personas que se daba en el taller, ubicado en las cercanías del cruce de las calles Los Menucos y Pastor Bowdler, en el barrio Anai Mapu.
Los policías notificaron al juzgado federal roquense y el 6 de febrero del año pasado, allanaron la propiedad. El resultado del procedimiento fue muy modesto y se incautaron no más de 90 gramos de marihuana, además de una balanza de precisión, y fueron detenidos un hombre y su hijo.
Los dos imputados fueron procesados en forma inicial por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización aunque luego del acuerdo entre las partes, enfrentaron una acusación más leve por el delito de tenencia simple de estupefacientes.
Frente al cambio de imputación, se vieron favorecidos por la imposición de una pena en suspenso y una serie de pautas de conducta, entre las que se destacan no cometer nuevos delitos y una presentación periódica ante los organismos judiciales de control. Ninguno de los dos condenados registraba antecedentes computables.