Sobre el arribo de la Policía a su vivienda, Pezo precisó que le apuntaron y que él enseguida dijo: "Yo no soy".
Por eso no acató la voz de alto y buscó dirigirse hasta donde estaba su concubina. Pero se encontró con los disparos y los efectivos, que lo esposaron y le exigieron que se quedara quieto. "Me tuve que quedar tranquilo", reconoció el joven, que no podía dejar de pensar en su mujer y su pequeño bebé Santino.
Cuando reaccionaron los uniformados, Yarella se encontraba tirada en el piso, con su bebé en brazos e inocultables cortes en el rostro. Habían sido provocados con una botella rota que, con el brazo derecho, la mujer pudo mantener alejada del cuerpo del corpulento Santino.
Para la joven madre no hay dudas en cuanto al accionar del barrendero y especificó que "fue un intento de homicidio". Ayer pidió a la Justicia cipoleña que se investigue con rigurosidad y se mantenga preso al atacante.
Pezo explicó que hoy o mañana se dirigirá al edificio judicial para conocer la situación de la causa penal y seguir de cerca la investigación por el hecho que puso en riesgo a su grupo familiar.