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Lleva 36 días en coma tras ser chocado por un borracho

El joven, de 22 años, mejoró pero sigue en grave estado.

Ya pasaron 36 días desde que Luciano Obreque, el joven de 22 años que resultó gravemente herido al recibir el impacto de un conductor borracho que escapaba de un control de alcoholemia, está en el hospital, evolucionando lentamente. Sin embargo, su familia continúa con el corazón lleno de tristeza porque aseguran que en este punto todo depende de la fuerza del joven para lograr salir adelante y volver a tener una vida plena.

Luciano tiene 22 años y cumplirá 23 en julio. Vive solo y no tiene hijos, pero es muy apegado a su familia, que no le ha soltado la mano en todo este mes que transcurrió bajo un coma inducido. Hasta el accidente, por la mañana trabajaba en una fábrica de milanesas y por la tarde hacía sus propios productos para vender y así poder llegar a pagar sus gastos a fin de mes.

Sin embargo, un día todo cambió y la vida del joven dio un giro de 360 grados. Luciano viajaba con sus amigos en su auto. Él iba en la parte trasera cuando fueron impactados por un auto que era conducido por una persona en estado de ebriedad que intentaba escapar de un control policial. A pesar de que muchos sufrieron heridas leves, Luciano se llevó la peor parte. Además de muchas otras lesiones, sus pulmones fueron los más comprometidos y hoy continúa en terapia en intensiva, con respirador artificial e inconsciente por los efectos de los fármacos. “A veces él se despierta y satura el respirador artificial, y eso no lo está ayudando. Además, dejaron de darle medicamentos para sedarlo para darle un respiro a su corazón porque, en un principio, sufrió dos paros cardíacos. Se mueve, tiene reacciones, pero todavía no despierta”, explicó Laura, su mamá.

El panorama que los médicos ofrecen a la familia día a día no es del todo claro. Lo que sí les aseguraron es que en este momento todo depende de Luciano y de su fuerza para poder superar este triste y difícil momento. En otra ocasión, recordaron que el médico que sigue su caso les dijo que cuando el joven ingresó tenía un 90 por ciento de posibilidades de morir, pero que ahora ese porcentaje disminuyó al 40%, lo que les dio un poco más de esperanzas.

“No es porque sea mi hijo, pero Luciano tiene un gran corazón, lleno de amor para dar. Un chico que siempre estaba sonriendo, una gran persona. Pero es un chico fuerte, sé que va a salir de esta. Sólo pedimos a la gente que siga pidiendo por su salud y orando por él”, concluyó entre lágrimas su mamá.

40% Las posibilidades de muerte, según dijeron los médicos a la familia. Antes eran del 90%.