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Las piletas de agua salada

Sumergirse en el mar es uno de los placeres que anhelan los veraneantes que llegan a Las Grutas, donde el agua ya adquirió la calidez que la hace tan especial.

Sumergirse en el mar es uno de los placeres que anhelan los veraneantes que llegan a Las Grutas, donde el agua ya adquirió la calidez que la hace tan especial.

Pero el balneario rionegrino tiene la particularidad de contar con piletas cavadas en varios puntos de la restinga, la superficie rocosa que se encuentra en distintos sectores de la costa, y que se descubren cuando baja la marea.

Hay de distintos tamaños y niveles de profundidad, por lo que son aptas para todas las edades.

En la zona de la Bajada Pewans, unos 500 metros al norte de la Primera, se encuentra la de mayor dimensión, ideal para tirarse los clavados soñados y nadar sin obstáculos, dado que tiene la dimensión de una piscina de competición y la profundidad alcanza 1,40 metros en algunos lugares.

Esta es la más visitada por niños y jóvenes que buscan darse el gran chapuzón. Es tanta la concurrencia, que desde hace varias temporadas el Municipio de San Antonio Oeste dispuso la presencia de guardavidas de manera permanente, como si se tratara de un natatorio tradicional.

A pocos metros aparecen otras tres de menor tamaño y más bajitas, ideales para los más chicos. Dos son rectangulares y la restante parece un ojo: es redonda y tiene una isla en el medio.

En el otro extremo de la playa, en la Séptima Bajada, también se construyeron estanques pensados para niños, que están permanentemente ocupadas.

Mientras que el barrio Terraza al Mar también tiene la suya. Fue la última que se excavó, a fines de 2008, y generó fuerte polémica por el reclamo de instituciones que protegen el medioambiente, ante el posible daño efectuado al paisaje natural.

Como las demás, se utilizaron máquinas excavadoras viales para perforar la roca, que luego el mar llena una y otra vez con la tradicional marea de Las Grutas.

Si bien se escucharon cuestionamientos en su momento, las piletas se convirtieron en un éxito con el correr de los años y suman un atractivo del que muchos otros destinos de veraneo carecen. Además, se les atribuye la cualidad de convocar a mucha gente, y de ese modo colaborar para descomprimir el resto de la playa.

Cuidado al caminar

Es necesario advertir que para llegar a cualquiera de las piletas hay que transitar un trecho sobre una superficie rocosa húmeda, que es muy resbaladiza y provoca caídas ante el primer descuido. De hecho, las estadísticas del hospital local de temporadas anteriores muestran que fueron elevados los casos que demandaron atención por este tipo de accidentes.

Lo recomendable es caminar con mucha precaución y no hacerlo descalzo, porque aumenta el riesgo.

6 Las piletas excavadas en las rocas de la playa

Cuatro son tradición del balneario rionegrino, están entre la Primera Bajada y la playa Pewans. Más tarde, se formó una más en la Séptima Bajada y en 2008 un barrio hizo la suya.

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