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Las mujeres del refugio sufren violencia reiterada

La mayoría padece ataques machistas en forma crónica.

Los primeros tres meses de funcionamiento de la primera casa refugio que contiene a víctimas de violencia de género en Cipolletti desnuda con notable preocupación el padecimiento crónico que sufren. Se advierte en la mayoría de los casos. Son mujeres jóvenes que cargan con esta problemática desde hace muchos años porque ya vivenciaron situaciones de maltrato en el hogar familiar.

La concejal María Elisa Lazzaretti, una de las referentes de la institución, advirtió que en estos casos la violencia comienza a temprana edad, ya sea porque han sido testigos o víctimas de malos tratos en su familia. Por lo general, son mujeres jóvenes, de Cipolletti con hijos pequeños o adolescentes, que recurrieron a distintos organismos y en reiteradas oportunidades. A muchas les ha costado mucho tiempo darse cuenta del infierno que viven. Han naturalizado la violencia y no es tan sencillo tomar conciencia y forjar otro tipo de vínculos.

“Capaz la víctima pasó toda su vida sumida en un contexto de violencia y hasta que no se enfrenta consigo misma en un espacio terapéutico, no se da cuenta. Por eso es tan difícil erradicar la violencia. En principio, porque está aceptada culturalmente y se transmite de generación en generación. Todos naturalizamos la violencia, y cada vez más tenemos en el país expresiones violentas”, aseguró la edil.

Todavía es pronto para hacer un balance, pero en los primeros meses de la casa refugio advirtió que la población que salvaguardan es joven, de 17 a 45 años.

La mayoría ha permanecido en esa casa no más allá de dos semanas, por cuanto el trabajo del equipo interdisciplinario logró restablecer los vínculos con otros familiares ajenos al agresor. “Son poblaciones jóvenes que van a poder recuperarse y hacer otros aprendizajes”, confió Lazzaretti.

La problemática que asisten en la casa refugio suele ocurrir en situaciones intrafamiliares, donde los hijos también son víctimas y testigos de ese padecimiento. Por eso, no es de extrañar que las mujeres lleguen acompañadas por ellos.

Así funciona la institución

- El hogar está preparado para que convivan hasta nueve personas. No hay tiempo límite, pero el objetivo es que puedan encontrar un lugar seguro al que mudarse. Las reciben con sus hijos.

- Cuando una mujer llega al lugar, en la mayoría de los casos a pedido de la Justicia o la Policía, recibe apoyo de psicólogos, abogados y trabajadores sociales, quienes son los pilares de asistencia.

- La concejal Lazzaretti, referente del trabajo del hogar de ayuda a víctimas de violencia, aseguró que en la mayoría de los casos registrados en los primeros tres meses de trabajo, las mujeres pudieron recomponer vínculos con otros familiares para mudarse a un lugar seguro, lejos del alcance del violento.