Las faltas son dos: los vendedores no están habilitados por la comuna y tampoco está permitida la comercialización de esos productos.
El último fin de semana largo -después de Navidad- realizaron cerca de 15 decomisos de heladeras conservadoras en las que llevaban alimentos y bebidas alcohólicas que ofrecían a los veraneantes, además de anteojos, bijouterie, prendas de vestir, barriletes y hasta ollas.
El director de Inspección General, Nicolás Murgiondo, admitió que "hay mucha venta ilegal", y remarcó que se registra fundamentalmente al mediodía y por la tarde.
"Hemos contratado a cinco nuevos inspectores para realizar el trabajo en la playa, y el sexto inspector se incorpora el 4 de enero. De ahí en adelante vamos a organizarnos para que un grupo realice el trabajo en la playa y el otro en la peatonal, para controlar las habilitaciones comerciales y constatar cualquier situación irregular, para luego pasar el parte al Municipio y a partir de ahí tomar las medidas correspondientes", adelantó.