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Las cámaras de vigilancia sentencian a los ladrones

Justicia y Policía recurren a la Muni para identificar a delincuentes.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneunquen.com.ar

En el piso 11 de la Municipalidad funciona un almacén de pruebas para jueces, fiscales y policías los 365 días del año. Con reserva, hay un grupo de operadores que observa de manera permanente las 12 cámaras de seguridad que tiene Cipolletti bajo control municipal. Claro que hacen falta muchas más para cubrir una ciudad en continuo crecimiento, pero éstas ya ofrecen un recorte de la realidad que no tiene nada de “sensación”.

De acuerdo con lo datos aportados por el área, en los oficios que despachan los funcionarios policiales y judiciales, para hacerse de registros fílmicos en una causa, claramente predomina el delito de robo. “Nosotros no podemos hacer seguridad desde este lugar, pero colaboramos aportando pruebas”, sostuvo la jefa del departamento, Miriam Espinoza.

En diálogo con LM Cipolletti, contabilizó 61 oficios de enero al 31 de mayo provenientes de comisarías, fiscalías y otras dependencias judiciales y policiales, incluso de Neuquén.

De ese total, 40 son por robos a comercios y viviendas, muchos de ellos violentos. Dentro de esa categoría, también se cuentan las sustracciones de vehículos de la vía pública, buscando pistas para esclarecer estos hechos.

Con menos frecuencia, se solicitan filmaciones de un arrebato en la calle. Eso, indicó Espinoza, no es frecuente. Tampoco por hechos calificados como hurtos, lesiones, abusos sexuales, abusos de arma, homicidios y otras muertes en accidentes de tránsito.

Por supuesto que ingresan oficios por estos delitos, aunque son contados con los dedos. “El delito que prevalece es el robo y la Comisaría Cuarta es la que más requerimientos nos hace”, sintetizó Espinoza. En su radio están la mayoría de las cámaras.

Los 16 operadores hacen turnos de ocho horas, y cada 45 minutos tienen 15 de descanso visual. Durante la jornada laboral, cada uno de ellos tiene a su cargo seis cámaras, y mientras hacen el monitoreo de 360 grados sobre una, las otras quedan fijas. Es decir, todas están prendidas todo el tiempo, pero no pueden monitorear de forma ininterrumpida y en simultáneo todas las cámaras. Tal vez por eso es raro que vean un hecho en el momento. Lo último fue la persecución policial de un conductor alcoholizado que salió por Mengelle.

Es que el monitoreo que realizan, además, sobre una cámara, lleva tres minutos, por lo que un robo, o lo que sea, tranquilamente puede ocurrir y no ser observado, si en ese momento la atención justo está puesta en otro ángulo.

“Ojalá pudiéramos tener ojos en todos lados, pero no es posible. Por ahí la gente piensa que no vemos nada porque estamos dormidos, pero no entiende que el trabajo que desempeñamos es más complejo de lo que parece y, aunque no lo crean, muchas veces aportamos pruebas, aún cuando el hecho no se ve en el momento. Aportamos hasta testigos y es grato saber eso después de estar ocho horas mirando una cámara”, comentó la encargada del área.

Desde principios de mes, se sumaron al espacio otras 20 que aportó la Provincia y son manejadas por agentes policiales. “Personalmente, creo que tendríamos que tener muchas más, sobre todo en el centro. Estas cámaras son las mismas que tenemos hace 5 años y durante ese tiempo, la ciudad ha crecido mucho. Es mínima la cobertura que tenemos de la ciudad y el alcance depende de la altura de los dispositivos. Depende, además, de si hay otros elementos, como árboles y carteles, que juegan en contra de la cámara”, advirtió.

CONTROL

Así funciona el sistema

Tres cuadras. En buenas condiciones, una de las cámaras de seguridad que maneja el Municipio tiene un alcance de 300 metros.

No guardan videos. El sistema tiene una capacidad de almacenamiento que no va más allá de los 20 días. A partir de ahí, empieza a borrar la información.

Limitaciones. En general, las imágenes son nítidas, pero el programa es el mismo desde hace cinco años. Las 20 que incorporó la provincia tienen mayor definición, pero ni unas ni otras pueden captar la patente de un vehículo en movimiento. Sólo se puede congelar la imagen.

Los vigías. El sistema municipal es controlado por 16 operadores. Pasan 45 minutos pegados al monitor y descansan la vista en otros 15 durante ocho horas por día.

Mayor atención en momentos críticos

Pasar el día mirando la pantalla se convierte en un ejercicio que entrena a los operadores para detectar situaciones o momentos del día en los que hay que estar más atentos a determinadas cámaras. Esa situación aumenta la posibilidad de brindar datos en el momento a la Policía o cualquier otro actor de la red de atención de emergencias.

Cuando llega el fin de semana, por ejemplo, los operadores ponen mucha atención sobre la plaza San Martín, ya que es el ámbito de peleas callejeras constantes que involucran a jóvenes alcoholizados. “Es la típica pelea de borrachos, una constante de todos los fines de semana y es lamentable”, advirtió la jefa del área municipal de Cámaras de Seguridad, Miriam Espinoza.

También están atentos a las manifestaciones, las cuales, dijo Espinoza, se han vuelto más violentas en los últimos tiempo. Aclaró que los casos en las que las protestas son frente al Municipio las imágenes no se utilizan luego para realizar ningún tipo de informe, sino que los operadores están atentos a que no se vulnere la seguridad.