Los parajes rurales ubicados en el extremo norte de la ciudad, como Santa Elena, en el camino a la cárcel de la ciudad, estuvieron varios días sin agua por la rotura de un enorme caño que extiende el recorrido del agua potable desde el ejido urbano. Los vecinos aseguraron que el viernes, cuando comenzaron las reparaciones, ya llevaban tres días sin abastecimiento.