La zona andina se paralizó por la erupción del volcán

Weretilneck decretó asueto en Bariloche para atenuar el impacto de la ceniza.
Desde el Centro Cívico de Bariloche el lago Nahuel Huapi no podía verse. La postal típica de la ciudad andina mutó el miércoles por la noche, poco después de la erupción del volcán Calbuco, en Chile, y fue el anticipo de las complicaciones que se registraron ayer. Mientras se esperan reportes sobre nuevas expulsiones de ceniza y piedra al otro lado de la cordillera, el gobernador Alberto Weretilneck y la intendenta María Eugenia Martini encabezaron el Comité de Emergencia, que determinó la suspensión de actividades públicas para minimizar el impacto de la caída de residuos volcánicos.
“La situación es compleja, el escaso viento provocará que el material volcánico permanezca en la zona. A medida que los vientos cambien o se intensifiquen, la ceniza se trasladará a otros lugares”, manifestó Weretilneck tras el primer encuentro del comité. La duración y la gravedad de las consecuencias dependerán del clima y del volcán, se explicó. Por eso, se adoptaron medidas en forma preventiva, como la suspensión de las clases, que podría extenderse hasta el lunes.
La caída de ceniza en la zona andina fue mucho más rápida que en el Alto Valle. Mientras el cielo cipoleño comenzaba a cubrirse por la nube, en Bariloche los autos y las calles ya acumulaban gran cantidad de polvo y pequeñas piedras.
El mandatario pidió a la comunidad que reduzca al “mínimo, mínimo” toda actividad. Y recomendó que las familias se movilicen “sólo por urgencia”. La actividad debe ser inferior “a la de un domingo”, graficó. 
Las restricciones buscan evitar afecciones respiratorias que provoca la ceniza o accidentes, dado que la visibilidad era muy escasa. Y se extienden a toda la zona cercana a Bariloche y hasta Jacobacci. “No generemos la emergencia nosotros mismos. No provoquemos accidentes por la escasa visibilidad”, pidió Weretilneck a los habitantes de la región.
Agua y barbijos
Una de las preocupaciones de los barilochenses es la provisión de agua, que hasta ayer era normal, según detallaron Weretilneck y Martini. Sin embargo, en forma preventiva, ya se habían enviado tres camiones de agua envasada para repartir en sectores que pudiesen sufrir complicaciones.
El Ministerio de Desarrollo Social, en tanto, gestionaba el envío de 50 mil barbijos. Esa dotación será complementada con otros 20.000 suministrados por el Gobierno provincial y 10 mil del Comité de Emergencia. Por la alta demanda y las quejas por aumentos (ver aparte), Martini anticipó controles a los comercios.