Por pedido de la fiscalía ante la ausencia de pruebas concretas, el juez Marcelo Gómez sobreseyó a Mariela Muñoz y a su pareja, Cristian Pérez, por el delito de hurto agravado.
De todos modos, ambos seguirán presos. La mujer, popularmente conocida como la “viuda negra de las 1200”, fue condenada a la pena de 12 años de prisión y el hombre a 9 años por múltiples hechos contra la propiedad ocurridos en distintas localidades de la región, que tenían la particularidad de que, para asegurar la efectividad de los golpes delictivos, drogaban a las víctimas.
Por este último caso, Muñoz y Pérez fueron imputados por desvalijar la vivienda de un cipoleño, quien previamente había pactado un encuentro con la mujer en su casa.
El episodio se produjo la madrugada del 21 de diciembre de 2021. Tras mantener relaciones sexuales, ella le introdujo disimuladamente un somnífero -perteneciente al género de las benzodiazepinas- presumiblemente en una bebida, lo que provocó que perdiera la conciencia.
Cerca de cuatro horas después, mientras el hombre dormía profundamente, Muñoz hizo entrar a Pérez y a otras dos personas no identificadas y robaron $30 mil, un teléfono, prendas de vestir, calzados, herramientas, máquinas de trabajo y una escalera plegable, entre otras cosas. Todo lo cargaron en un Peugeot 205 del infortunado anfitrión y escaparon.
La investigación había recabado pruebas contra los acusados. Entre ellos, la declaración de la víctima y de dos vecinos, y las imágenes de cámaras de seguridad.
Sin embargo, el fiscal Guillermo Ibáñez pidió el sobreseimiento de los imputados debido a la falta de contundencia de las pruebas. El documento judicial explica que “hay evidencias reunidas conforme al control de acusación, pero que desde el Ministerio Público Fiscal se entiende que es insuficiente para acreditar la participación de ambos acusados”.
La resolución fue informada al hombre, quien manifestó que estaba conforme con el trabajo desarrollado en este proceso y que entendía la posición de la fiscalía ante la ausencia de elementos incriminantes.
Los seducía, los drogaba y los desvalijaba
Las andanzas de Muñoz y su banda causaron un fuerte impacto entre 2019 y 2020. Utilizaban un sistema que tenían bien aceitado y que llevó a que recibiera el mote de viuda negra. La modalidad para seleccionar a las víctimas fue cambiando en esos meses.
En algunas ocasiones interceptó a los hombres en la calle y les pedía que la llevaran a algún lugar, donde iniciaba su labor de seducción. En otras se acercó a ellos en bares y locales bailables, y durante el aislamiento por COVID, los captaba por redes sociales. De la investigación surgió que Muñoz lograba conquistar a los pretendientes y, una vez que la invitaban a sus viviendas, las víctimas eran sedadas, irrumpían sus cómplices y aprovechaban para sustraerles sus pertenencias.
Una vez que los hombres se despertaban, advertían lo peor: el faltante de elementos de su vivienda. En esos hechos habrían sustraído dinero en efectivo, electrodomésticos y, en algunos casos, vehículos.
Posteriormente se confirmó que el padre de la mujer también integraba la banda.