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El reajuste de precios para las obras públicas no tuvo efecto inmediato y la UOCRA sigue en alerta por el nivel de desocupación en Cipolletti. El gobernador Alberto Weretilneck fijó por decreto un nuevo sistema de determinación de costos, con modificaciones mensuales en base a la inflación. Sin embargo, como la medida debe ser avalada por la Legislatura, las casas del plan Zoppi siguen detenidas y los albañiles sindicalizados quieren iniciar medidas de fuerza. “Estamos esperando, aguantando, pero es difícil dar una respuesta a la gente cuando las obras siguen sin actividad. Pedimos al Gobierno que dialogue con las empresas, o no va a quedar más remedio que realizar alguna protesta”, dijo Juan Garrido, titular de la seccional local del gremio de la construcción.
El dirigente se reunió ayer con el intendente Abel Baratti, quien le detalló los proyectos de gran magnitud que Nación pondrá en marcha en la ciudad, aunque la respuesta no fue la esperada. “Las 404 viviendas y el pluvial (del barrio Luis Piedrabuena) todavía no se licitaron, seguramente no van a estar en marcha antes del año que viene. Y necesitamos respuestas”, dijo Garrido.
Según afirmaron desde la UOCRA, en Cipolletti se reactivaron sólo las escuelas del barrio Anai Mapu, pero su incidencia en la demanda de mano de obra es muy baja en comparación con las viviendas. “El gran problema lo tenemos en Zoppi porque no convocó a trabajar a más de 150 trabajadores, es el triple de los que contratan para las escuelas”, explicó Garrido.
La preocupación de la UOCRA se traslada a los socios de cooperativas que esperan por sus casas, ya que se alarga la espera y la fecha de entrega es incierta. “Tenemos 200 casas por terminar en Zoppi y las de Sylpa (66 unidades), pero ahí no se ha interrumpido totalmente la actividad”, explicó Garrido.
Desde el sindicato no se adelantaron los mecanismos de protesta, aunque se dejó trascender la posibilidad de manifestaciones en la Ruta 22.