El asentamiento ubicado junto a las vías en Ferri no para de crecer. Familias de diferentes puntos de Cipolletti junto con otras que provienen de localidades cercanas y de provincias como San Juan y Tucumán se han radicado en el sector, que se expande al ritmo de las dificultades económicas imperantes y de los inconvenientes que existen para pagar un alquiler y mucho más para acceder a una vivienda.
Para las autoridades públicas debería ser un llamado de atención. Además de problemas socioeconómicos graves, gran parte de los hogares no tienen acceso al agua potable y deben trasladarse hasta el pueblo de Ferri para cargar bidones y proveerse así de este elemento vital. Hay también pobladores que no tienen tampoco electricidad, ni siquiera colgados del sistema. Esta zona de la ciudad quizás sea de las más olvidadas y abandonadas a su suerte. Por el sur, el Municipio y el Consorcio de Regantes hicieron una canalización para impedir que la toma se siga expandiendo. Sin embargo, siguen llegando nuevas familias. Al norte de Ferri, el crecimiento tampoco se detiene.
Los vecinos estiman que el asentamiento se prolonga desde Ferri a ambos lados de las vías unos 400 metros hacia el norte y unos 200 hacia el sur.
Debe ser uno de los asentamientos más olvidados. No hay recolección de residuos y hay problemas laborales y de alimentación.
La referente del sector sur Mónica Genes describió un panorama desolador. Y ella lo conoce bastante bien porque mantiene un ropero comunitario y ayuda con alimentos a los hogares más necesitados. Precisó que, desde principios de 2018, se dio un gran aumento en la cantidad de personas que buscan arraigarse en el lugar. Hasta una familia de General Roca decidió quedarse y procurarse oportunidades laborales, acudiendo a las changas. Pero lo más llamativo fue la instalación de personas de San Juan y de Tucumán, que dejaron sus provincias por la crisis económica.
La dirigente destacó la falta de asistencia de todo tipo por parte del Municipio y dijo que, lamentablemente, en días recientes se han dado casos de usurpación de terrenos que ya tenían poseedores, lo que ha incrementado la inseguridad en la población.
Por su parte, el vecino Richar Suárez cuestionó que la comuna no pase a sacar los residuos y dijo que son los propios vecinos quienes deben procurarse los medios para eliminar los desperdicios.
En su caso, los junta en bolsas en un pequeño depósito y los lleva hasta el basural. Lamentó las dificultades que hay para proveerse de agua y de que haya gente sumida en la pobreza y sin siquiera electricidad.
La vida se vuelve muy complicada
Algunos estiman que hay más familias en la toma de las vías que en el cercano Nuevo Ferri, donde hay unos 350 hogares. Y la población sigue creciendo.
Gran parte de los habitantes no tienen agua potable y deben proveerse con bidones en el viejo Ferri. El agua de pozo no puede beberse.
Son muchos los hogares que no tienen luz eléctrica y se iluminan con velas. Y prácticamente no hay ayuda del Estado.
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