En los casos en los que existen actividades comerciales, se trataría de un blanqueo de los emprendimientos, lo que terminaría siendo un beneficio a largo plazo más allá de los rumores sobre los altos valores de la tasa en discusión. En la actualidad, todos los comercios ubicados al norte de la Circunvalación, o las petroleras cercanas a la Ruta 22, ocupan lotes de uso exclusivo para la fruticultura, por lo que en rigor no debieran funcionar.
En tanto, si se incluye la tierra en desuso, se intentaría reimpulsar la actividad agropecuaria.