La Saladita desembarca en la ciudad y ya hay polémica

Los comerciantes, en pie de guerra, pidieron a Baratti que intervenga.

La sola idea del desembarco de La Saladita en Cipolletti generó pánico y temor entre los comerciantes, no sólo de esta ciudad, sino de todo el valle.
La noticia de la llegada de un paseo de compras popular comenzó como un rumor hasta confirmarse por las propias autoridades municipales que, sin embargo, le restaron importancia.
Alarmados por esta situación, los integrantes de la Cámara de Industria y Comercio de Cipolletti se reunieron en su sede con el propio intendente Abel Baratti para transmitirle su preocupación y buscar respaldo. “Por suerte, el Municipio no lo va a permitir”, aseguró ayer Pascual Marrazzo, presidente de la entidad.
Pero el proyecto no sólo sigue en pie, sino que avanza y ya son muchos los puesteros y feriantes que se aseguraron su lugar. Los organizadores aseguran que “todo está en regla” y que no hay de qué temer. Además, aclaran que “esto no es ninguna Saladita como andan diciendo por ahí, con el objetivo de ensuciarnos”.
El lugar va a cumplir la función de un mercado promocional en el que se van a comercializar productos de diferentes rubros como verduras, frutas, ropa, calzados y electrodomésticos, entre otros.
Los promotores de este gran centro comercial quieren despegarse de La Salada de Buenos Aires. “Nosotros no tenemos nada que ver con eso. Acá se privilegia a la gente de la región, no viene nadie de afuera”, explicaron.
Sin embargo, para la CIC se trata de una competencia desleal. Marrazzo contó que el intendente Baratti les dio su palabra, por lo que confían en que el emprendimiento no se concretará. Es por eso que no salieron a hacer públicas sus molestias por una iniciativa que -creen- “liquidaría a todo el corredor de pequeños y medianos comerciantes en el Alto Valle”.
“Río Negro no tiene Saladitas y ser la punta de lanza sería terrible”, manifestó el presidente de la CIC.
Lugar estratégico
El shopping popular se instalará en un predio ubicado a la vera de la Ruta 22, frente a la rotonda. Se trata de un lugar estratégico, teniendo en cuenta que está a escasos metros de los puentes carreteros, por lo que se prevé el arribo de importantes contingentes de compradores neuquinos.
Marrazzo también criticó la locación: “Imaginate lo que sería, ya es un despelote el lugar por el tránsito. Además, una cosa así provocaría un impacto ambiental muy grande”.