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La red eléctrica colapsó por el calor y la tormenta

Miles de vecinos padecieron por las fallas del sistema de Edersa.

Calor, más calor y tormenta. La combinación fue letal para miles de vecinos cipoleños que quedaron a oscuras y sin agua desde la madrugada de ayer. Una vez más, la red eléctrica no soportó el consumo generado por las altas temperaturas -a pesar de los anuncios de una temporada sin sobresaltos- y miles de usuarios se quedaron sin suministro durante varias horas.

La empresa deslindó responsabilidades en cuestiones externas: la furiosa tormenta del jueves por la noche y el ahorro de energía dispuesto por los operadores del sistema nacional. Sin embargo, hubo barrios que se quedaron sin energía antes de la lluvia o sufrieron cortes reiterados fuera del horario en el que se racionó la energía.

La ola de calor, que continuará hasta el martes, desnudó la fragilidad del sistema eléctrico local y los vecinos lo padecieron con 36º C sin tener claras las causas por las que no pudieron encender ventiladores o equipos de aire acondicionado.

Cammesa, la cámara empresarial que administra el mercado eléctrico mayorista, bajó la orden de restringir el consumo de energía que se utiliza en la región para dar más oxígeno a los sistemas de transporte nacionales, por lo que Edersa implementó desde el miércoles una serie de cortes rotativos por barrios que no se extenderían más allá de las dos horas; y de la misma manera se manejó durante la jornada de ayer. Sin embargo, en algunos barrios afectados por la decisión los vecinos afirmaron que la luz tardó mucho más en volver.

La situación se tornó aún más complicada cuando ayer salió de servicio la central térmica Alto Valle, ubicada a la vera del puente carretero. Al parecer, dejó de generar energía a raíz de un problema en su circuito de agua.

La situación afectó a todo el Alto Valle, principalmente a Cipolletti, Neuquén y Cinco Saltos. En Cipolletti, el plan de contingencia que llevó a cabo Edersa comenzó a las 11 de ayer, con la salida de servicio de los sectores aledaños a la calle San Luis, Rivadavia, Mariano Moreno, Ferri; barrios Pichi Nahuel, Arévalo, del Trabajo, y 300 y 400 Viviendas.

Según la distribuidora local, los cortes fueron más prolongados como consecuencia del temporal. Tres alimentadores quedaron fuera de servicio por la caída de ramas y grandes álamos.

Como una reacción en cadena, los cortes de luz afectaron también a la planta potabilizadora, que dejó de funcionar desde la 1 de la madrugada hasta las 8:30 de ayer. Según indicó el titular de ARSA, Claudio Celiz, durante esas horas toda la ciudad estuvo sin agua potable.

“El servicio se está normalizando de a poco, va a llevar todo el día y parte de mañana (por hoy). La planta ya está en marcha, pero tarda en presurizar el agua y que llegue a los tanques. Pedimos paciencia”, expresó el delegado zonal de Aguas Rionegrinas.

Los filtros de Fernández Oro que abastecen al sistema también habían dejado de funcionar; y la tormenta agravó los problemas.

“El servicio se está normalizando de a poco, va a llevar todo el día y parte de mañana (por hoy). La planta está en marcha, pero tarda en presurizar el agua y que llegue a los tanques”. Claudio Celiz. Responsable de ARSA

Granizo y un sapo electrocutado

Cerca de las 24 del jueves, se cumplió el pronóstico y una gran tormenta sacudió la ciudad. Un sinfín de relámpagos iluminaron el cielo y pocos minutos después se largó una lluvia torrencial que incluyó rayos y descargó 28 milímetros de agua en menos de una hora, incluidos varios minutos de granizo en casi toda la ciudad. Según informaron ayer autoridades de Protección Civil no hubo personas lesionadas, pero sí un gran despliegue en el barrio Piedrabuena, donde un cable de energía quedó colgando sobre un charco y en una descarga eléctrica mató a un sapo.

Obras: Los picos de consumo o cualquier tormenta evidencian la falta de inversiones de Edersa.

El drama de los afectados por la falta de energía

“Así no se puede vivir, un calor de locos y no podés tomar ni agua fresca”, se quejó ayer una vecina de las 200 Viviendas, donde el primer corte fue el jueves por la noche, después de las interrupciones programadas y antes de la tormenta.

En despensas y fiambrerías denunciaban que las fallas del sistema les provocarían pérdidas económicas importantes porque muchos productos perdieron la cadena de frío. “Los cortes de servicio fueron más largos de lo que dijeron”, aseguró un comerciante en relación con el detalle brindado por Edersa sobre el cronograma de cortes para ahorrar energía.

Tras una jornada agobiante, muchos trabajadores esperaban que la lluvia bajara un poco la temperatura para poder descansar fresquitos, con ayuda de un ventilador o el aire acondicionado. Sin embargo, ni la tormenta alivió el calor ni pudieron prender ningún artefacto ante la falta de electricidad.

Desde la empresa Edersa aseguraron que el calor generó picos de alto consumo, pero que sus instalaciones resistieron. Sin embargo, los usuarios tienen una opinión muy distinta, aseguran que los cortes son permanentes y en algunos barrios lo explican con claridad y sencillez: “Acá nos puede faltar el pan, pero no la vela. Si la luz se corta todos los días”, dijo una clienta.

Otros damnificados reclamaron que la empresa haga las inversiones necesarias para garantizar la prestación del servicio y exigieron que el Ente Provincial Regulador de la Energía cumpla con su rol y verifique las instalaciones, la ejecución de obras y la prestación del servicio. “Porque la boleta sube, es muy cara, pero el servicio no lo dan”, se quejó la vecina de Las 200.