Una joven denunció que intentaron drogarla a bordo de un colectivo de la empresa Pehuenche cuando regresaba a su casa, luego de una jornada en la Universidad de Flores, en Cipolletti.
En su perfil de Facebook, Majo, una estudiante neuquina, denunció la situación, a la que describió como una pesadilla y alertó sobre “una mujer rubia de unos 50 años” que quiso hacerle oler un perfume y que mientras estuvo sentada junto a ella en el colectivo de la línea A, la “acribilló” a preguntas personales. “Hasta que pude bajarme corriendo del colectivo, la señora todo el tiempo me intentó sacar charla, y cada dos minutos me preguntaba dónde me bajaba”, describió la joven en diálogo con LM Cipolletti.
La situación, que ocurrió el viernes alrededor de las 11:30, no pasó a mayores gracias a que la chica se valió de su “mal carácter” y aversión a la gente desconocida, lo que la ayudó a evitar que la mujer le acercara el perfume a la nariz. “En el momento en que acercó su mano, la saqué de un manotazo”, recordó.
La mujer “era normal” y se expresaba correctamente, confió Majo, quien describió que ese día el colectivo iba lleno y no había butacas libres para sentarse en otro lado y evitar el acoso de la extraña. “Apenas quiso hacerme oler el perfume le saqué la mano, toqué el timbre y me bajé”, agregó. Luego corrió tres cuadras, las cuales le parecieron interminables.
Recordó que la semana pasada otra mujer vivió una situación similar en un colectivo de Indalo, en Neuquén, lo que la alertó y obligó a reaccionar con rapidez para evitar una situación de riesgo.
En esa oportunidad, Victoria, la víctima, contó a LM Neuquén que una mujer de la misma edad, y con un bolso de cosméticos, le acercó un pañuelo perfumado a la nariz luego de hablar trivialidades y preguntarle insistentemente dónde se bajaba. La joven aseguró que la señora intentó secuestrarla, pero afortunadamente pudo bajarse a tiempo –a pesar del estado de sopor que tenía, luego de oler el perfume– y ponerse a resguardo en la casa de una tía. La joven se hizo estudios que confirmaron que estuvo bajo los efectos de una droga que no pudo ser identificada, aunque los médicos que la atendieron le dijeron que no era el primer caso que veían. Sin embargo, hasta el momento no se registraron denuncias al respecto.
El nuevo caso encendió las alarmas de la Policía rionegrina y de la de Neuquén y también de la Justicia, quienes sugirieron que podría tratarse de una nueva modalidad delictiva.
Casos similares se han producido en reiteradas ocasiones en los grandes conglomerados urbanos del país, principalmente en Buenos Aires, donde por falta de especificaciones concretas resolvieron bautizar a la droga utilizada como “burundanga”.