La adopción de recaudos personales a diario, además de las desinfecciones permanentes de móviles y unidades en las distintas localidades de la región, permitieron a la Regional Quinta de la Policía provincial tener un panorama bastante auspicioso en cuanto a fuerzas disponibles para cumplir con las obligaciones en materia preventiva y los controles en accesos, rutas y ciudades.
En la actualidad, solo dos agentes se encuentran aislados porque tuvieron un contacto estrecho con personas contagiadas con COVID-19 en General Roca.
A pesar de que son varios cientos de agentes distribuidos entre Fernández Oro y Barda del Medio, incluyendo la ciudad más destacada por número de habitantes como Cipolletti, la Policía solo tuvo que enfrentar una situación complicada en el destacamento de Balsa Las Perlas, donde hubo siete contagios positivos.
Apenas se conoció el problema, el personal fue aislado, cumplió los 14 días de encierro preventivo y, tras los hisopados, pudo retomar sus funciones.
De acuerdo con fuentes policiales, el resto de las unidades distribuidas en los barrios de Cipolletti, incluida la más importante, la Cuarta, hasta ahora no tuvieron dificultades y se busca seguir en esa línea, con una recomendación permanente a los uniformados para que no descuiden medidas preventivas como el uso de barbijos, alcohol en gel y guantes en los procedimientos ordenados por la Justicia local.