Uno de los miembros del tribunal que debió seleccionar a los ganadores fue la escritora Ana María Shúa, quien no es la primera vez que se inclina por una obra de Stiep. “Con Shúa se dio una situación muy particular. En el primer concurso del que participé, en 1998, de la Universidad del Comahue, también fue jurado, y saqué una mención. Fue un incentivo más que importante para seguir”, recordó el escritor. “Después, hace unos años, tuve contacto con ella y le mandé un mensaje explicándole que había sido responsable –involuntariamente, porque siempre se desconoce a los jurados antes de conocer los resultados- de que decidiera seguir escribiendo”, relató.
Compromiso con la vocación