El CET 22 no tiene aulas suficientes y el 27, de Fernández Oro, reclama con insistencia la licitación del edificio propio. Las complicaciones de esos colegios son fruto de la explosión de la matrícula de los secundarios de orientación técnica, por la que se abrieron nuevas instituciones a un ritmo que la proyección de obras no pudo seguir.