En sectores como el Barrio Obrero A y B, La Alameda y demás de la zona norte ya se empieza a sufrir la falta de leña, único medio de enfrentar las crueldades de la estación. Este combustible vegetal cuesta caro, pero más cuesta todavía adquirir garrafas, que suelen destinarse casi exclusivamente a la cocción de alimentos.
En medio del lodo que rodea a las viviendas más precarias, el panorama que dejó la primera lluvia otoñal en los barrios pobres y en los asentamientos fue entristecedor. Las consecuencias desagradables de las precipitaciones, unidas al frío, dispararon el consumo de electricidad, con el consiguiente riesgo de caídas de tensión, cortocircuitos y destrucción de electrodomésticos y de la precaria red existente.
En el Municipio, destacaron ayer el buen escurrimiento de las calles pavimentadas, lo que se consiguió entre otras razones por la limpieza que se hizo con antelación de las bocas de tormenta, retirando las hojas otoñales y los desechos de la actividad humana.
Una vez que se seque bien la tierra, se arrancará con la reparación de las calles de ripio.
2 motoniveladoras tiene en actividad el Municipio.
Son las únicas que están hoy disponibles. Son viejas y se rompen muy seguido, con lo que se ve dificultada y postergada la necesaria reparación de las calles de ripio rotas.
Organizan ayuda para madres solas
En el Barrio Obrero A están organizando la ayuda a las madres solteras con varios hijos para que puedan enfrentar otro invierno, a pesar de la escasa provisión de los servicios básicos. Hay mujeres con varios hijos que viven en condiciones de extrema precariedad, para las que la lluvia y el frío son un drama de proporciones. En el asentamiento, colaboran no sólo con las mujeres del lugar sino también de otras tomas. Además, el comedor comunitario está abierto a todos los que lo necesiten.