Estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Río Negro, que funciona en un antiguo edificio y comparte el lugar con el colegio Umbrales sobre Avenida Alem, debieron salir corriendo del lugar cuando comenzó la tormenta. Las imágenes son esclarecedoras, y muestran cómo llovía adentro del lugar casi de igual forma como en el exterior, provocando el riesgo eléctrico.
La lluvia del lunes dejó a la vista las precarias condiciones edilicias en las que cursan cientos de estudiantes en la ciudad, y con las que aún deberán convivir ya que no existen proyectos de un edificio propio. Indignados, denunciaron que se creó una universidad sin tener un presupuesto legítimo acorde a las necesidades.
Una situación similar quedó en evidencia en la facultad de Ciencias de la Educación y Psicología, de la Universidad Nacional del Comahue. Allí desbordaron las cloacas, y se mezclaba con el agua de lluvia que ingresaba a través del techo. A la dramática situación se le sumó, como si fuera poco, el desprendimiento del cielorraso en el salón del comedor que estaba a punto de inaugurarse y a la espera del mobiliario. La lluvia dejó en evidencia las falencias de la nueva estructura que no logró superar una “tormenta de verano”, y se vino abajo.
Las universidades privadas no quedaron exentas, y también sufrieron problemas en sus edificios. En la sede de la UFLO, un video de un estudiante logró captar el momento preciso cuando una cascada de agua ingresaba por el circuito eléctrico donde estaba conectado un proyector, curiosamente en una cátedra de la carrera de Arquitectura. Además se pudo ver a un estudiante manipulando el artefacto con agua, que por fortuna no provocó una descarga eléctrica.
Las escuelas, muy complicadas por el temporal