La feroz disputa interna en el peronismo rionegrino sumó un nuevo capítulo, esta vez en la Justicia, y María Emilia Soria no podría asumir la presidencia del partido. La crisis del PJ se desató cuando la conducción que encabeza Sergio Hernández decidió romper con el Frente de Todos. El Sorismo había impulsado sanciones a las autoridades y realizó una nueva elección, pero fue considerada nula.
La Justicia Electoral rechazó las suspensiones e inicio de sumarios a la actual conducción del Partido Justicialista y al mismo tiempo declaró nula la convocatoria a elecciones por Whatsapp por Estanislao Cazaux, quien actuó como apoderado, pero ya no detentaba el cargo.
La jueza Carolina Pandolfi determinó sostuvo que “Cazaux no detenta a la fecha la calidad de apoderado partidario como así tampoco al momento de la presentación efectuada con su firma electrónica". La magistrada detalló que el Consejo partidario había designado nuevos apoderados con anterioridad.
El fallo determina por lo tanto que no procede considerar sendas presentaciones porque resulta indispensable “que sea el partido, como organización política con personalidad jurídica reconocida el que, a través de su representante legal -el apoderado partidario- efectúe la solicitud”.
A partir de la definición judicial, el intendente de Lamarque, Sergio Hernández, y el resto de los consejeros que habían sido sancionados por un Tribunal de Disciplina no reconocido podrán retomar sus cargos.
La decisión también beneficia al senador Martín Doñate y el legislador del Frente Renovador Nicolás Rochas, principales impulsores de la alianza partidaria que alejó al peronismo del Frente de Todos.
La interna en el PJ está lejos de cerrarse. Los mandatos de los congresales vencen la próxima semana y la conducción de Hernández planeaba votar en enero. Sin embargo, la Justicia rechazó el cronograma y ordenó que las elecciones sean antes de fin de año.