En el municipio se insiste en la posibilidad de una reubicación de los ocupantes.
Entre las autoridades municipales había ayer una fuerte decisión de dejar en claro que la comuna no tiene que ver, legalmente hablando, con la causa por desalojo decidido por el juez Alejandro Cabral y Vedia, ya que ésta fue impulsada por el propietario Carlos Romero. Se recordó, además, que la reunión de mediación convocada por el magistrado hace unos días atrás, se dio por gestión directa del intendente Alberto Weretilneck, interesado en que los ocupantes aceptaran la posibilidad de acceder a tierras en el Distrito Vecinal del Noreste.
Pero la mediación fracasó de entrada porque el propietario de las tierras de la toma Barrio Obrero, Carlos Romero, fue enfático en que no tenía pensado vender su propiedad y, por el contrario, esperaba que el predio le fuera restituido.
La comuna, que estuvo representada en la ocasión por el secretario de Gobierno Alfredo Muruaga y el asesor legal Ricardo Apcarián, les ofreció entonces a los ocupantes la alternativa de la reubicación en el Distrito Vecinal. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el sector mayoritario de la toma. Así las cosas, todo quedó a resolución del juez.
En la comuna se insiste, en tanto, que el único camino para una solución sigue pasando por el Distrito Vecinal. Ayer, sin embargo, la dirigente Lilia Calderón ratificó que no aceptarán el traslado porque, en su opinión, "esas tierras se asientan sobre un ex basural".