La joven que asesinó a su madre de seis puñaladas en medio de un brote psicótico a principios de diciembre fue sobreseída por la jueza Sonia Martín. La magistrada resolvió su situación tras haber recibido un informe de psicólogos y psiquiatras, quienes concluyeron que la acusada no comprendió la criminalidad de sus actos, por lo que fue declarada inimputable, como lo prevé el artículo 34 del Código Penal.
El trágico hecho ocurrió la madrugada del 2 de diciembre en la vivienda que Lucía Oviedo, de 25 años, compartía con su madre, Elena Oviedo de 67, ubicada sobre calle Formosa al 189 del barrio San Lorenzo, según informaron desde la Comisaría 24.
La joven comenzó a tener un brote psicótico unas horas antes del incidente que terminó con la vida de la mujer. Corrió por la calle, luego se subió a los techos y también la vieron trepar una reja y golpear unas ventanas. Unos minutos después la situación se desbordó, y fue entonces cuando su madre salió a la calle a pedir ayuda a los vecinos. Uno de ellos pudo calmarla y, cuando creyeron que estaba tranquila, la hicieron entrar a su vivienda con su madre. La mujer nunca imaginó que, al entrar, su hija iba a trabar la puerta y atacarla. Le dio seis puñaladas y, producto de las heridas que sufrió, murió en el acto. Cuando los efectivos llegaron a la casa, entraron sin problemas, ya que la puerta estaba abierta.
Al ingresar se encontraron con el cuerpo de la mujer y, a pocos metros, a su hija, sentada en medio de un charco de sangre, mientras en una de sus manos sostenía el cortaplumas con el que le había quitado la vida a su madre. La muchacha intentó atacar a uno de los efectivos, pero fue reducida.
Los profesionales evaluaron a la joven en una junta médica y en el informe que entregaron a la jueza Martín expusieron que “padece una esquizofrenia paranoide y que al momento del hecho no podía comprender la criminalidad del acto, ni dirigir sus acciones de acuerdo con ese discernimiento”. Agregaron que “posee un potencial de peligrosidad para terceros, durante la fase aguda de su patología y también para sí misma a corto y mediano plazo”.
¿Tragedia evitable?
A Lucía hacía dos años le habían diagnosticado una esquizofrenia paranoide. En la zona fue asistida por tres psiquiatras y, según se desprende de la investigación, quien la asistió último habría cambiado su medicación, provocándole algunos malestares. Fue por eso que la suspendió, y esta situación derivó en el brote psicótico.