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La fiesta que une a todos los cipoleños

El viento sopló, por momentos con fuerza, y obligó a cambiar los planes de la 5ª Fiesta Nacional de la Actividad Física, que se mudó al Centro Cultural, pero no pudo con la 32ª Corrida. Más de 12 mil personas coparon las calles de la ciudad para darle vida al evento social y deportivo más importante de la Patagonia.

Jésica Cirio y sus bailarines se encargaron de la entrada en calor. Al ritmo de la zumba, calentaron motores para los 4 kilómetros. A las 20 en punto largó la prueba familiar. La marea humana tardó 3 minutos y 56 segundos en superar la línea de largada respetando el lema histórico: algunos caminaron, otros trotaron y los más ansiosos corrieron en busca de la meta.

Facundo Fuentes fue el primero en cruzar la línea de llegada, en 14 minutos y 38 segundos. El cipoleño de 17 años le ganó por 18 segundos a Adrián Soto, el joven recolector de residuos que había triunfado en las dos ediciones anteriores.

La Corrida, por primera vez en mucho tiempo, no rompió el récord de inscriptos y por la mañana no hubo largas filas de vecinos en los centros de entrega de la remera-souvenir. Pero si alguno temía una marcha despoblada, la Corrida volvió a ganar con la presencia de miles de familias.

Julieta Santos cruzó la llegada trotando y empujando un changuito con su hijo de 8 meses adentro, y alrededor de cuatro nenes más, dos hijos, un ahijado y un sobrino. “Un poco corrimos, otro tanto caminamos, hicimos lo que pudimos”, contó la vecina cipoleña, que se ejercita saliendo a caminar y también jugando al vóley.

En la Corrida siempre se ven curiosidades y en esta edición participó una cebra. Se trata de Javier, un joven que corrió junto con su esposa, María, quien recorrió los 4 mil metros con una máscara de bruja. “Ya hicimos una maratón disfrazados afuera, en Malasia”, contó Javier, quien vivió diez años en el exterior. “Nos fuimos de Cipolletti por razones laborales y volvimos hace un año y medio para hacer patria”, agregó. La elección del disfraz y sus colores fue por su amor al Club Cipoletti.

El intendente Aníbal Tortoriello cruzó la meta corriendo. Tardó 45 minutos en hacer el recorrido. “Caminé buena parte, hay que reconocerlo, metí una picadita al final”, sostuvo, todavía recuperándose del sprint. “Es muy lindo ver a toda la familia en la calle, la alegría que se vive cuando uno va entre todos los vecinos es inmensa. Es una fiesta del pueblo”, aseguró el jefe comunal, quien supo correr la instancia competitiva: “Cuando me toca hacer una picadita como la de ahora en el final, todo mi cuerpo recuerda este hermoso deporte”.

El gobernador Alberto Weretilneck tardó 56 minutos en llegar. “Tardamos demasiado, había mucha gente y hay que caminar despacito. Es un momento para estar con familiares, amigos, gente que hace mucho tiempo uno no ve”, se justificó.

Los últimos en pasar la meta tardaron poco más de una hora. En la cola de la gran fila se manifestó Unter por la falta de cupos en jardines.

60 minutos tardaron los últimos en cruzar la meta. Se venía la prueba de elite.

Dos adolescentes triunfadores

La mayoría de los participantes de la prueba familiar caminan durante todo el trayecto, se sacan selfies y saludan a conocidos. Los más jóvenes son quienes suelen llegar primeros. Y ayer no fue la excepción. Facundo Ortiz, un joven de 17 años, cipoleño y atleta, fue el primero en superar los 4 kilómetros. Entrena trail running. “Estos días dije ‘bueno, vamos a hacerla’ y listo, vine”, expresó el deportista, quien decidió realizar la prueba familiar de forma espontánea.

La estrategia para recorrer los 4 mil metros fue no volverse loco en la largada: “Como sabía que todos iban a salir rápido, esperé que se vayan y en la vuelta para entrar en la calle Alem empecé a sacar ventaja”, expresó.

Ortiz derrotó a Adrián Soto, el trabajador municipal que se había quedado con las dos últimas ediciones de la prueba familiar. Esta vez se topó con un atleta más rápido y se quedó a un paso de conseguir el triplete.

Sorprendida

Micaela Ortiz fue la primera mujer en llegar y se enteró en su arribo. “No me di cuenta que era la primera mujer; cuando llegué, me avisaron y dije ‘vamos, sí, sí’”, contó.

La joven tiene 16 años, es del barrio Villarino, juega al handball y va al gimnasio. “El año pasado tardé 23 minutos y ahora con 18 minutos 20 segundos estoy haciendo mi récord”, expresó con mucha alegría por su gran desempeño en la prueba familiar.

Entrada en calor con baile

Durante media hora, Jésica Cirio le puso ritmo a la Corrida en compañía de sus bailarines y, durante tres canciones, junto a una abuela que se subió al escenario de incógnito. “La zumba es un entrenamiento que se baila, no es necesario saber bailar. Hace más de un año que estoy compartiendo zumba con la gente. Estoy muy feliz de estar acá”, dijo la modelo e instructora.

“La Corrida siempre ha sido muy democrática: el que quiere festejar festeja y el que quiere denunciar denuncia”.Alberto Weretilneck. Gobernador de Río Negro, a LU19

"Es muy lindo ver a toda la familia en la calle, la alegría que se vive cuando uno va entre los vecinos es inmensa”. Aníbal Tortoriello. Intendente de Cipolletti

Dos adolescentes triunfadores

La mayoría de los participantes de la prueba familiar caminan durante todo el trayecto, se sacan selfies y saludan a conocidos. Los más jóvenes son quienes suelen llegar primeros. Y ayer no fue la excepción. Facundo Ortiz, un joven de 17 años, cipoleño y atleta, fue el primero en superar los 4 kilómetros. Entrena trail running. “Estos días dije ‘bueno, vamos a hacerla’ y listo, vine”, expresó el deportista, quien decidió realizar la prueba familiar de forma espontánea.

La estrategia para recorrer los 4 mil metros fue no volverse loco en la largada: “Como sabía que todos iban a salir rápido, esperé que se vayan y en la vuelta para entrar en la calle Alem empecé a sacar ventaja”, expresó.

Ortiz derrotó a Adrián Soto, el trabajador municipal que se había quedado con las dos últimas ediciones de la prueba familiar. Esta vez se topó con un atleta más rápido y se quedó a un paso de conseguir el triplete.

Sorprendida

Micaela Ortiz fue la primera mujer en llegar y se enteró en su arribo. “No me di cuenta que era la primera mujer; cuando llegué, me avisaron y dije ‘vamos, sí, sí’”, contó.

La joven tiene 16 años, es del barrio Villarino, juega al handball y va al gimnasio. “El año pasado tardé 23 minutos y ahora con 18 minutos 20 segundos estoy haciendo mi récord”, expresó con mucha alegría por su gran desempeño en la prueba familiar.