En medio de conflictos y disputas en torno a la educación, diferentes centros comunitarios comenzaron ayer a dar clases para personas mayores de edad que por alguna razón no terminaron la escuela primaria. Matilde Osorio, docente en el barrio Del Trabajo, aseguró que este año la cantidad de inscriptos creció gracias a la difusión de la propuesta.
El proyecto fue impulsado por el Consejo de Educación y actualmente se encuentran en la búsqueda de nuevos establecimientos para ampliar la cobertura. La idea principal es la de darle la oportunidad a todas aquellas personas que quieran terminar sus estudios sin importar su edad.
Matilde explicó que, si bien la enseñanza de nivel primario para personas mayores de edad está implementada hace muchos años, este año aumentó la difusión con mucho esfuerzo y, gracias a ello, la cantidad de alumnos. “He estado pegando afiches por todos lados en la calle y lo mismo han hecho mis compañeras que trabajan en otros centros”, afirmó.
“A nivel personal es una experiencia única. Yo soy maestra de niños y al estar con adultos te encontrás con otra realidad. Tienen sueños y problemas diferentes”. Matilde Osorio Docente de la primaria para jubilados
En Del Trabajo funciona la Escuela de Educación Básica 3 anexo 16, donde arrancaron las clases 13 inscriptos que tienen entre 70 y 85 años de edad. Sin embargo, los jóvenes también son bienvenidos para participar. “Muchas personas sienten vergüenza por venir a empezar la primaria de nuevo, pero queremos difundir que aún pueden hacerlo. Hay muchos que apenas pueden escribir su nombre, por eso es un proyecto a nivel provincial muy lindo”, dijo la docente.
Dos de las abuelas que se anotaron vienen de otro comunitario en el que no se sentían cómodas porque iban muchos jóvenes. Pero no abandonaron y ayer empezaron las clases.
Además de aprender, también ofrecen contención y las clases se convierten en terapia grupal. En los recreos los asistentes hablan de lo que desean, cuentan historias y se descargan emocionalmente. Muchos pasan sus días en una rutina solitaria y en el centro encuentran a gente que los escuche.
Las clases en el comunitario, ubicado en calle Alberti entre Ceferino Namuncurá y Pagano, se dictan de lunes a viernes de 15 a 17 para que todos los abuelos y jóvenes puedan seguir aprendiendo.
Los horarios y la asistencia son flexibles y se acomodan a las actividades de cada persona. No obstante, pretenden que siempre sean diurnos para evitar incidentes durante la noche y cuidar a los abuelos.