Las actividades ecuestres adaptadas y la equinoterapia funcionan en el predio rural con el que cuenta la Fundación Alas del Alma desde hace 16 años, que además tiene a sus propios caballos, entrenados para este tipo de tratamientos.
Los estudiantes son trasladados por un vehículo de la institución, en el lugar los espera un profesor que guía las actividades y los acompañan los colaboradores, que los cuidan y preparan un refrigerio en un pequeño comedor que hay en el lugar, acondicionado para resguardar de la intemperie a los alumnos.
La equitación es una de las cosas que más disfrutan las personas que concurren a la fundación, que cuenta con tres caballos preparados para las tareas. Javier es el profesor a cargo y explicó que uno de los principales beneficios del tratamiento es la relajación que les genera a los chicos montar.
Los estudiantes concurren al lugar por lo menos una vez a la semana. El predio continuamente está sumando infraestructura, con el objetivo de mejorar las condiciones para trabajar.