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La comunicación sin intermediarios

El Gobierno parece mostrar, en sus primeros seis meses de gestión, una gran aptitud para organizar la difusión de algunos actos oficiales. Entre las coberturas óptimas están los actos en los que participa el primer mandatario, los viajes y visitas que realiza a localidades, ciudades y parajes rionegrinos, y la recepción de funcionarios nacionales en eventos o ceremonias.
Para ello, el Gobierno utiliza las vías tradicionales –gacetillas de prensa, fotos y despachos para radio y televisión- y también las oportunidades de la nueva tecnología: Twitter, Facebook y base de datos en Flickr, un banco de imágenes de excelencia.
La Legislatura, en gran medida, logra cubrir la demanda de información aunque no lo hace en tiempo récord, como sí sucede con el Poder Ejecutivo. La Legislatura tiene Facebook y es utilizado de manera habitual, pero la mayor parte de las veces no cubre las necesidades que surgen en la jornada. Es decir, se publica en las redes lo que se difunde por las vías tradicionales, pero no tienen sistematizado, por ejemplo, la manera de responder consultas de forma ágil.
En el Poder Judicial no se utiliza Facebook ni Twitter. Es posible que ello encuentre una razón pragmática en la propia estructura conservadora de este Poder, que no encuentra atractivo en las nuevas tecnologías. Allí, la comunicación sigue siendo verticalista y está sujeta a la consideración subjetiva de los miembros de este Poder.
Lejos de la frivolidad y el prejuicio con que son vistas las nuevas tecnologías, las herramientas que brinda Internet son elementos muy valiosos para diseñar estrategias comunicacionales: no insumen gastos y permiten, con buen uso, llegar a cierto sector de la sociedad sin intermediarios.