Guadalupe Maqueda
maquedag@lmneuquen.com.ar
La erupción del volcán Puyehue arrojó algo más que cenizas en la región. El evento proyectó una investigación en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue que echó luz sobre su impacto real en la salud de la población, con bases firmes y evidencias científicas.
Desde que erupcionó en 2011, un grupo de neumonólogos, patólogos, bioquímicos y alumnos de la carrera estudian los síntomas respiratorios –asociados al asma– que pueden haber sido ocasionados por la exposición a las cenizas volcánicas, sobre grupos heterogéneos de Cipolletti y Bariloche.
Comenzaron sus estudios experimentando con ratas en un laboratorio de la facultad, y aunque los resultados finales aún se están procesando, los especialistas llegaron a la conclusión de que las cenizas por sí mismas no ocasionan nuevas enfermedades, pero pueden producir o exacerbar síntomas respiratorios como los que se vinculan al asma (tos, falta de aire, silbidos en el pecho, dolor torácico y expectoración).
“Por los datos obtenidos, el impacto principal de las cenizas es a nivel de los pulmones. Hay un incremento de los síntomas respiratorios que podrían vincularse con la inflamación bronquial, pero no ocasionan nuevas enfermedades crónicas”, sostuvo el docente y neumonólogo Ignacio Zabert.
Los profesionales destacaron que las medidas de prevención fueron fundamentales y tuvieron un gran impacto, sobre todo en Bariloche, pese a que la prevalencia de síntomas se había prácticamente duplicado. Según Zabert, cerca del 70 por ciento de los encuestados en Bariloche había tomado una medida -en el Valle representaron el 55%- y la mitad de la población que estudiaron, en promedio, estaba informada (sobre qué hacer ante la exposición de cenizas volcánicas).
Cuando comenzaron a estudiar el evento en un laboratorio de la facultad, advirtieron que ratas expuestas a cenizas volcánicas durante un mes presentaban una inflamación a nivel de los pulmones. Ese fue el primer indicador.
Se profundizó el asma
De estudiar roedores pasaron a examinar la población de Bariloche, una de las más expuestas a las cenizas del Puyehue. Los especialistas midieron la prevalencia de síntomas respiratorios relacionados con el asma en 303 niños y adolescentes, de entre 3 y 14 años; y a un año y medio, observaron que la prevalencia había duplicado su valor, de modo que un 14% de los examinados la presentaba.
“Las cenizas no causan asma, pero pueden generar síntomas o complicaciones mayores si la persona es asmática”, aclaró Zabert.
En 2015, erupcionó el Calbuco y el impacto de sus cenizas también fue considerado por la investigación en curso. Los especialistas desarrollaron un proyecto complementario que englobó dos estudios. Uno puso el foco en adultos (mayores de 18 años) de Cipolletti y Bariloche, dos poblaciones con distintos niveles de exposición a las cenizas que, sin embargo, arrojaron resultados muy similares.
A lo largo de un año, encuestaron o a 2500 personas para medir la percepción que tenían del riesgo de salud de sus pulmones y evaluar síntomas de asma. De nuevo, los investigadores encontraron una alta prevalencia de síntomas respiratorios asociados a esa patología.
“La prevalencia de síntomas respiratorios durante la exposición de las cenizas fue del 30% en la población encuestada, posiblemente como sesgo del evento. Y a medida que pasó el tiempo fueron disminuyendo. Eso significa que podría estar influenciando la exposición aguda a cenizas”, comentó Zabert.
En ese marco, los especialistas consultaron por síntomas más específicos relacionados con el asma y, en ese caso, la prevalencia fue del 15%, aunque esto no quiere decir que sufrieran esa enfermedad sí o sí porque podían ser momentáneos, debido a la exposición de las cenizas volcánicas.
Docentes y estudiantes relevaron el impacto de las nubes de cenizas que cubrieron la provincia en 2011 y 2015.
“El impacto principal de las cenizas es a nivel de los pulmones. Hay un incremento de los síntomas respiratorios pero no ocasiona nuevas enfermedades crónicas”. Ignacio Zabert. Médico neumonólogo y docente de la UNCo
2500 fueron los encuestados tras la erupción del Calbuco.
En plena investigación la zona volvió a quedar cubierta por cenizas volcánicas, por lo que los docentes de la UNCo hicieron encuestas durante un año para determinar su impacto.
Mayor impacto según la edad y otros factores de riesgo
La edad es un factor asociado a mayores síntomas respiratorios, de manera que cuanto más grande es la persona, mayor es la probabilidad de presentarlos.
En sentido inverso, ocurre con la escolaridad. A medida que esta disminuye, los síntomas aumentan, tal vez porque dicho factor se vincula con otras variables socioeconómicas influyentes. Por último, los especialistas consideran el tabaquismo como un agente que acrecienta la posibilidad de sufrir mayores síntomas, aunque no necesariamente todos los fumadores sufren las mismas consecuencias.
Esas conclusiones forman parte del estudio que la Universidad Nacional del Comahue presentó esta semana. Mientras tanto, aún se procesan los datos de otra investigación, que busca determinar el impacto de las cenizas en una porción de la población infantil. Ese estudio complementario está pendiente y se llevó a cabo tanto en Bariloche -la ciudad más afectada de la provincia- como en Cipolletti, con encuestas en escuelas a 600 chicos, donde los profesionales evaluaron síntomas respiratorios (asociados al asma).
“Quisimos hacer una investigación con evidencia científica seria que sirva para caracterizar el evento e informar a la población”, dijo Ignacio Zabert.