Según los números que maneja el departamento municipal de Abasto, Introducción e Inspección Bromatológica, de enero a septiembre pasado ingresaron legalmente 2.971.756,02 kilos. El número representa casi un 10 por ciento de aumento, en la comparativa con igual período del año pasado.
La cantidad de carne que entra a Cipolletti es 24 veces superior a la del pescado y siete veces mayor a la del pollo (aunque este producto inyecta al mercado otra suma importante, de producción local).
"El 90 por ciento de la carne que ingresa es vacuna. El resto, porcina", precisó la jefa de Abasto, Pamela Müller.
Se añade el ingreso incalculable de carne que llegó de forma clandestina, luego de pasar inadvertida por las distintas barreras sanitarias que existen a lo largo y ancho del país. La más cercana, a la altura de Catriel (ver aparte).
"Nuestro principal problema es la barrera sanitaria, ya que al no entrar la carne con hueso de Buenos Aires y La Pampa se compra en el Valle Medio, donde el costo es muy elevado: 10 pesos de diferencia, el kilo ancho", comentó Gabriel Pagani, encargado de la carnicería Carnes Argentinas, en Yrigoyen 1505.
El comerciante advirtió, además, que los precios van a seguir en ascenso porque "está lloviendo mucho y el productor no puede sacar la hacienda de su campo". Sin contar que aún no llegaron las fiestas de fin de año.
El Día de la Madre, que se festeja hoy, también hace subir los costos a tal punto que, según Pagani, los precios de los cortes de carne se retocaron entre un 12 y un 18 por ciento en los días previos. "Lo hacen los frigoríficos, y de ahí se traslada a las góndolas de las carnicerías", añadió el carnicero.
Él, como otros vendedores del rubro que consultó LM Cipolletti, advirtió que la suba acumulada es de no menos del 30%, si se comparan los números de hoy con los de igual período de 2014.
Incluso, sobre cortes más exquisitos para bolsillos pudientes, como el peceto, el lomo y la colita de
cuadril, notaron un aumento que alcanza el 40%.
"Los precios se tocan todas las semanas o cada 15 días porque no se consigue carne en hacienda", indicó Pagani. Y cuando aumenta un corte, Rosario, a cargo de El Pedregullo (carnicería ubicada en Naciones Unidas al 1065), aseguró que "aumentan todos".
En tanto, la picada común tuvo un leve aumento para no parar el mercado, igual que otros cortes populares. Un ejemplo: en la Vaca Marucha, de Arenales 705, el kilo costaba $43 y ahora sale $45. "Es lo que más se vende", dijo Rafael Valenzuela, su encargado. Contó que los fines de semana sale mucho el asado, en cuyo caso, observó un ajuste de $30 en el mercado actual, sobre los $100 el kilo, del año pasado.
"Vendemos de todo, incluso carne de cerdo. No se vende tanto como la carne de vaca, pero sí cada vez más", apuntó Valenzuela.
Los carniceros consultados por LM Cipolletti relativizaron el incremento que se registra en el ingreso de carnes a la ciudad. Esto, por ser menor y advertir algunos bajones en las ventas, dependiendo el mes del año. No obstante, también observaron que se sigue consumiendo carne, pese a los precios y a las barreras sanitarias.
"La gente no para de consumir", "elige la carne vacuna porque no te quedas con hambre", "puede aumentar la carne, pero se sigue consumiendo" fueron algunas de sus expresiones. Así, en el país de la carne, el dulce de leche, la yerba y el fernet con coca, la vaca tiene una aliada en Cipolletti. Con barreras sanitarias y precios en alza que sortear, el ingreso de carne vacuna aún no cede la cabeza de la mesa de los cipoleños.
También aumentan el negocio clandestino y los decomisos
Pamela Müller, a cargo de Abasto, llamó la atención sobre el incremento exponencial que tuvo el decomiso de carne bovina, y en esa dirección, comentó que al 30 de septiembre de 2015, confiscaron 4.942,81 kilos. Esto es un aumento del 80 por ciento de la cantidad incautada en 2014, en similar periodo.
"Se trata de carne –con hueso y sin hueso- que pasó una barrera que no debía pasar, muchas veces, sin el certificado sanitario que corresponde y permite su tránsito federal, porque un veterinario dio fe de que el producto puede ser consumido", explicó Muller.
Recordó que uno de los decomisos más importantes puso la lupa en un camión térmico que tenía 40 medias reses y ya había descargado buena parte sobre otras camionetas. Ocurrió a principios de este año.
La jefa de Abasto advirtió que la barrera sanitaria, inicialmente, se impuso con el espíritu de incentivar la producción local. Sin embargo, concluyó que la demanda existente era bastante superior a la oferta de la zona, por lo que la carne comenzó a ingresar de forma irregular para captar el paladar insatisfecho de cientos de cipoleños que prefieren la carne con hueso.
Con controles sanitarios muy cerca, que inhiben el paso de medias reses con hueso, algunos audaces se lanzaron a la clandestinidad para ingresar mercadería que proviene, en la mayoría de los casos, de Buenos Aires y La Pampa. De allí también procede el grueso de la carne deshuesada que, sin problemas, entra a la ciudad.
En tanto, en la zona, la carne con hueso que abastece legalmente al mercado cipoleño viene del interior neuquino y de localidades del Valle Medio, como Choele Choel, Pomona y Lamarque.
En cifras
Se come más de lo necesario
Del cruce de datos entre las estadísticas de Abasto y el censo 2010, surge que por habitante se consumieron 37,57 kilos de carne, de enero a septiembre pasado, cuando entre 15 y 20 kilos son suficientes, según afirma el especialista en nutrición Alberto Cormillot. El consumo promedio podría ser menor, ya que los 79.000 habitantes que determinó el censo parecieron escasos desde el momento en el que fueron informados, hace ya cinco años.