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La cárcel, superpoblada y sin chances de frenar fugas

El director reclamó más agentes para mejorar la vigilancia.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

Ya en 2016, el número de presos de la cárcel cipoleña superaba el máximo permitido, de 120; y a falta de guardiacárceles, tenía enormes dificultades para garantizar la seguridad, responder a las demandas de las personas privadas de su libertad, bregar por la resocialización efectiva y bajar la violencia.

El juez de Ejecución Penal Lucas Lizzi constató las falencias, y entre las medidas que ordenó, prohibió el ingreso de nuevos detenidos por siete días, consideró necesario incrementar la cantidad de personal penitenciario e intimó al Ministerio de Seguridad y Justicia a que elabore un plan de acción.

La situación del penal se judicializó y el gobierno no pudo mirar para el costado. En una audiencia posterior, el ministro Gastón Pérez Estevan comprometió una batería de medidas que amainó los planteos. Sin embargo, a casi un año, la cárcel sigue superpoblada, incluso más que entonces, y muchos de los problemas que arrastra son el mejor caldo de cultivo para fugas como la reciente de Fernando Gatica, quien sigue prófugo.

“Si no se incorpora personal, es probable que la variable de fuga siga”, admitió el director del Penal 5, Emilio Martínez.

En diálogo con LM Cipolletti, precisó que la cárcel aloja a 149 detenidos, más ocho en tránsito (que llegan para tener ver a su familia).

Como están sobrepasados en casi 40, reconoció que se agravan las condiciones. Dijo, además, que la custodia que dispensa el personal se complica porque faltan 70 agentes penitenciarios, y los que trabajan no dan abasto.

Por caso, en la última fuga, comentó que había sólo tres puestos rotativos cubiertos, de los 12 que deberían estar habilitados. “Esto la gente no lo sabe y se forma una idea errónea del trabajo que desempeñamos. Los presos no se van porque sí, porque nos quedamos dormidos. Necesitamos incorporar personal. Es imposible cubrir semejante perímetro”, sostuvo Martínez.

A esto se agregan otras dificultades: la cárcel no tiene muralla, sino alambrado (uno incompleto) y de puesto a puesto hay entre 150 y 200 metros. Para una cobertura segura, la franja debería ser menor.

“Pedimos un curso de 70 agentes hace un año, ya que su incorporación daría solución al 80% de los problemas. Fue anunciado, pero no está en marcha”, contó Martínez.

Por día, además, tienen que cubrir entre 12 y 18 salidas a tribunales y hospitales y por falta de recurso humano, el jefe de la unidad admitió que la población carcelaria que tiene salidas para trabajar no llega al 30 por ciento.

Sin ampliaciones, se acomodan

Como la estructura quedó chica hace rato, los agentes tienen que refuncionalizar áreas de lo más insólitas. En la ex enfermería hay casi 35 detenidos; donde una psicóloga realizaba audiencias se aloja actualmente una detenida con su bebé; y a falta de espacio físico, también conviven mujeres y varones presos, aunque deberían estar separados. “Es muy difícil hacer convivir a mujeres y varones detenidos. Las autoridades lo saben, pero convalidan lo que no se debería hacer”, advirtió Martínez.

“Esta es una cárcel que se pensó para agresores sexuales. Pero su origen se desvirtuó por la emergente carcelaria”, manifestó el director. En el lugar, conviven presos que cometieron robos violentos, homicidios, corrupción de menores y delitos sexuales. La mayoría de la zona y condenados.

El Servicio Penitenciario prometió más guardias

Hugo Cecchini, titular del Servicio Penitenciario Provincial, aseguró que están en tratativas para iniciar capacitaciones e incorporar más personal de seguridad al Penal 5 de Cipolletti. Buscarán reducir el número de fugas y evitar posibles escapes a pesar de que las características del establecimiento no favorezcan los planes proyectados.

Cecchini explicó que realizar las obras pertinentes para arreglar el edificio significa un “gasto descomunal” ante la crisis económica que vive el país y que “lo más práctico es iniciar cursos para tomar más personal”.

Cecchini mencionó que aún están esperando que los cursos se aprueben y que están peleando para “convencer a las autoridades para poder incorporarlos al sistema y llevar adelante la capacitación a pesar de que la emergencia económica haya frenado todo un poco”. No obstante, destacó que el Penal 5 tiene buena organización en cuanto a dispositivos de seguridad, el desempeño del personal y del grupo de intervenciones especiales pero que, a pesar de los aspectos positivos, “no acompaña la cantidad de plazas disponibles”.