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La cancha de Cipo cambiará su voz en 2017

Emilio Ijurco se muda y deja su labor de los últimos 36 años.

Emilio Ijurco agarró la camiseta que le regalaron, la besó, la convirtió en un trapo, la revoleó como un hincha más y dio su propia vuelta olímpica en medio de aplausos generalizados que caían desde las gradas. La Visera de Cemento le rindió honor a la voz del estadio del Club Cipolletti, quien se despidió después de 36 años de labor.

“Viste que es difícil estar en un lugar y que el trabajo te agrade”, dice Emilio, de 67 años, quien ya prepara la mudanza para partir hacia El Bolsón. “Me costó tomar la decisión porque es toda una vida…”, completa con voz nasal, la misma que trascendía del estadio y se filtraba por cientos de cuadras alrededor.

“No esperaba el reconocimiento, fue algo tan repentino, se dio así, no lo había anunciado en ningún lado. Fue un acontecimiento, la gente de Cipolletti se portó muy bien. Tengo que agradecerles a todos”, expresó Ijurco, tras su despedida en el entretiempo del clásico frente a Independiente.

Emilio se va a vivir con su esposa a la región cordillerana, junto a sus dos hijos radicados allií. Era una idea que la barajó por un tiempo, hasta julio, cuando un problema de salud terminó siendo el detonante para mudarse, en busca de mayor tranquilidad.

“Todo el ambiente se va a extrañar. Hace un tiempo saqué la cuenta de que tengo más de 5 mil partidos vistos de Cipolletti y por todo eso va a costar. Aparte, la nostalgia que significa dejar el club. Lo que no quita que cuando pueda venga a verlo”, avisó.

De la tribuna a la cabina

En 1958, Emilio, fue por primera vez a ver a Cipo. “Mi padre me empezó a llevar a la cancha y desde entonces no me perdí ningún partido más”, dijo el español, aunque sólo de nacimiento, y cipoleño de toda la vida.

“En mis inicios no había agarrado un micrófono ni en un cumpleaños. Yo empecé a ayudar a un señor, Diego López, que era el que tenía la voz del estadio allá por el 72. Era el encargado de hacer cobranzas, hasta que este señor se enfermó y me dio la posibilidad de ser la voz del estadio, ininterrumpidamente”, contó. E insistió: “Antes no había agarrado nunca un micrófono”.

Los hechos marcados a fuego en la voz del estadio albinegro

En los 36 años de trayectoria, Emilio Ijurco destaca los momentos históricos que le ha tocado presenciar.

No hay dudas para él de que el momento más brillante fue el primer ascenso al Nacional de Cipolletti, en 1973.

“Si tengo que elegir, me quedo con el primer ascenso al Nacional, pero también hubo muchos momentos muy felices. Tuvimos la oportunidad de ver a grandes equipos jugando en La Visera. Me quedó grabado a fuego cuando jugó (Franz) Beckenbauer acá. Después, tantos equipos que pasaron, como Colo Colo, Peñarol, y todas las selecciones que vinieron”.

Con nostalgia reconoce que le quedó la cuenta pendiente de haber sido contemporáneo con la carrera de Tito Padín, pero no se olvida del placer que significó haber disfrutado de ver atajar a Marcelo Yorno en el arco del Albinegro.