La basura tapa la zona norte

Calles, chacras y baldíos son el depósito de toneladas de residuos.
Al norte de la avenida Illia, los vecinos ya están acostumbrados a ver montañas de basura al asomarse por la ventana. Las calles Perón o La Esmeralda, caminos rurales y terrenos entre chacras siguen siendo utilizados por los cipoleños para tirar sus desechos sin llegar hasta el basural. Incluso hay quienes arrojan las bolsas en la puerta del predio, pero no entran, sin importar que la zona está habitada y las familias quedan rodeadas por focos infecciosos.
Los fines de semana el paso de vehículos es incesante hacia la zona norte de la ciudad. Vehículos particulares, camiones de empresas que trasladan escombros o fletes de verdulerías van cargados y vuelven vacíos, pero casi ningún conductor realiza el recorrido completo. “Encima algunos queman la basura, nos ensucian, nos llenan de humo y nos dejan sin la posibilidad de buscar cosas para reciclar”, se quejó ayer uno de los pobladores del sector. En Santa Elena y Santa Marta, los parajes más cercanos al basural, casi todos los habitantes se dedican a criar animales y buscar plástico, cartón, vidrio o aluminio para revender.
El secretario de Servicios Públicos, Francisco Jauregui, reconoció ayer a través del programa radial del Municipio, que la calle de acceso al basural está otra vez con mucha basura. El funcionario aseguró que es arrojada por particulares y prometió que esta semana será retirada.
Sin embargo, las familias de la zona afirman que los desperdicios están muy desparramados. La calle secundaria que hace años se utilizaba como ingreso alternativo al predio sigue cubierta por bolsas, y tramos anteriores del camino muestran el mismo panorama, como el puente para atravesar el desagüe, por La Esmeralda.
El Ejecutivo cipoleño implementó hasta una guardia urbana para detectar a los infractores, pero nada ha cambiado. En Santa Marta y las tomas que rodean al barrio Anai Mapu la basura es un festín para los perros de la calle y una preocupación para los vecinos. La situación es tan grave como dentro del propio basural -fogatas y falta de tratamiento de los residuos- aunque parece mucho más difícil de erradicar debido a que tirar desechos, escombros o muebles en cualquier espacio libre, al norte de Illia, ya parece parte de la cultura cipoleña.