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La banda de los "miniestafadores" volvió a atacar

En El Manzanar aseguran que los hermanos gitanos están vendiendo rifas truchas otra vez.
La banda de "miniestafadores" gitanos no escarmienta y volvió a la carga, bien lejos de los últimos barrios en los que iban casa por casa vendiendo una rifa trucha para ir juntando dinero de vecinos que querían ayudarlos. En el verano los echaron del Don Bosco y en octubre volvieron a ser sorprendidos en el San Lorenzo, después de recorrer las 300 Viviendas, Hidronor y las 1200 Viviendas. Ahora, varios comerciantes del barrio El Manzanar recibieron a los pequeños y su truco de la campaña solidaria para hacer un viaje con su club.

Esta vez, la voz se corrió muy rápido y aunque los empresarios de calle Toschi aseguran que los visitaron, fueron pocos los que cayeron en la trampa.

Los implicados son tres hermanos de entre 8 y 11 años que están identificados. Este año le robaron la cartera a una referente de Acción Social de la comuna que los había recibido en su casa, por lo que cuando se supo que robaban y estafaban gente en distintos barrios se aseguró que se iniciarían protocolos de protección para evitar que continúen cometiendo delitos cuando el resto de los niños de su edad está jugando.

Sin embargo, al parecer, el trabajo no se concretó o no dio resultados. Esta semana en El Manzanar el grupo de pibes empezó a recorrer casas y locales con un pretexto que muchas veces es real y los ayuda a recibir el apoyo de los vecinos: se presentan como jugadores de algún club local y ofrecen un bono contribución. El precio no es siempre el mismo, sí el resultado: el que compra pierde la plata.

En uno de los comercios, sin embargo, recordaron la noticia que LM Cipolletti publicó en octubre y empezaron las dudas. Se corrió la voz para que todos los vecinos de El Manzanar estuvieran atentos, y ya no se los volvió a ver.

Sin embargo, la repetición de las denuncias en zonas muy diversas y en diferentes momentos del año hace presumir que la banda de los miniestafadores volverá a golpear las manos en la casa de algún cipoleño. Al menos si los organismos correspondientes no toman intervención firme en el ámbito familiar de los pequeños gitanos, para evitar que el delito con disfraz de juego con el que se entretienen no se convierta en un camino sin retorno. "Hay que trabajar desde lo social, porque la intervención policial en estos casos no sirve", afirmaron especialistas de la comuna.