Luego de varios reclamos de salidas transitorias, la defensa del cipoleño Claudio Rodolfo Kielmasz hizo un impasse y el único condenado por el Primer Triple Crimen volvió a pasar las fiestas tras las rejas. Desde hace años, a través de su representante legal, el asesino que cumple un castigo de prisión perpetua busca beneficios excarcelatorios aunque con escasa suerte a pesar de que su sentencia se cumple en 2019. En la vereda contraria se ubican la querella y la fiscalía que, de manera coincidente, muestran su total oposición porque “es un peligro para la sociedad”.
A mediados del 2016, el defensor oficial de Kielmasz, Eduardo Luis Carrera, hizo un nuevo intento por conseguir algún beneficio para el condenado que permanece alojado en un penal federal. Ante las respuestas negativas del titular del Juzgado de Ejecución Penal Juan Pablo Chirinos, se avanzó con una presentación ante la Cámara en lo Criminal Segunda de Roca, que también mostró su oposición a los requerimientos de la defensa. Carrera insistió en múltiples oportunidades en el tema de las salidas transitorias, pero ante los sucesivos reveses no interpuso más recursos, indicaron fuentes judiciales.
Durante el año pasado, lo único que logró Kielmasz fue un traslado a penales de la región, lo que le permitió estar más cerca de familiares. Se especula con que apenas finalice la feria judicial, el presidiario insistirá en requerir salidas.
El principal obstáculo para que el condenado por los crímenes de las jóvenes María Emilia y Paula González y Verónica Villar reciba beneficios tiene relación directa con los informes psicológicos, que desaconsejan cualquier tipo de salida por su carácter de “psicópata”. En el 2016, Chirinos, basándose en los estudios de los peritos forenses, fue enfático y dijo que “Kielmasz no puede empatizar con otras personas”, lo cual obstaculiza su “respeto a los derechos de terceros”.
Kielmasz permanece preso desde diciembre de 1997.
En Tribunales esperan que reactive los pedidos de beneficios tras la feria judicial de enero.
Un solo condenado y un ex juez absuelto
Por el Primer Triple Crimen de Cipolletti permanece preso únicamente Claudio Kielmasz, quien cumple un castigo de prisión perpetua. Tanto familiares como personas que intervinieron en la investigación lo consideran uno de los principales cómplices de los autores materiales de los crímenes de María Emilia y Paula González y Verónica Villar.
Kielmasz fue declarado “coautor de secuestro agravado y reagravado seguido de muerte” y resultó condenado en julio de 2001.
En tanto, el juez de la causa original, Pablo Iribarren, enfrentó un jury y resultó absuelto.
La pena de prisión quedaría agotada en el 2019
Entre los argumentos utilizados por la defensa de Kielmasz para reclamar salidas sobresale la supuesta fecha donde quedará agotada la pena de prisión. “Debe insertarse gradualmente en la sociedad”, precisó en sus presentaciones el defensor oficial que, según sus cómputos, en octubre de 2019 debería ser liberado.
De igual modo, además de informes psicológicos negativos, el condenado por el Primer Triple Crimen sumó opiniones desfavorables del Servicio Penitenciario Federal: “Mostró un claro retroceso en los avances que había conseguido con anterioridad”.
En la última audiencia realizada en Roca y que estuvo presidida por los jueces Oscar Gatti, Gastón Martín y María García Balduini, se hizo hincapié en que Kielmasz y su nueva psicóloga tratante del Servicio Penitenciario no habían logrado “entablar un vínculo tratamental lo suficientemente sano como para lograr la continuidad del tratamiento” y que ese “quiebre importó una seguidilla de sanciones y en concreto el traslado del interno a la Unidad 12 de Viedma y luego a la Unidad 4 de Santa Rosa”, perdiendo este el puntaje que lo había hecho en su momento “merecedor de un informe favorable para las salidas transitorias” por parte de la unidad penitenciaria.