En el banquillo será acompañado por el sobrino, su cómplice en una gran cantidad de delitos cuando este era aún menor de edad.
Los dos ganaron notoriedad por una serie de golpes en los que utilizaban la misma metodología. Ponían miguelitos en diferentes caminos de la región y se escondían a la espera de que algún vehículo frenara con sus cubiertas pinchadas. Así fue como le dieron muerte a Parlanti, y así también violaron a una turista en Roca, mientras obligaban a su esposo a que viera el ataque sexual. Este hecho ocurrió en la Ruta Provincial 6.
Esta perversión también la aplicaron con otra pareja que se encontraba acampando a orillas del río, en cercanías al inconcluso tercer puente, en Cipolletti.
La Banda de los Miguelitos, por aquellos días anónima, perpetró varios golpes en las rutas 151, la 22, la 6 y otros caminos de la zona. Uno de ellos fue el de Parlanti, quien bajó de su auto tras pinchar las cubiertas y fue brutalmente atacado.
Zapata y su sobrino, menor de edad en ese momento, se acercaron hasta el vehículo y amenazaron al odontólogo con un arma. Le robaron el teléfono celular, dinero en efectivo y dos tablitas para comer asado. Antes de irse, uno de los delincuentes efectuó un disparo. La bala ingresó de lleno en la panza de Parlanti, provocándole la muerte.
Los miguelitos fueron la clave para que las sospechas recayeran inmediatamente sobre Zapata, quien ya tenía varias entradas por diferentes hechos delictivos en la región, varios de los cuales había cometido con la misma mecánica.
Así fue que lo detuvieron y permaneció varios días alojado en la Comisaría Séptima de Cinco Saltos, de donde al poco tiempo se fugó tras forzar los barrotes de su celda.
Seis meses tardaron en volver a capturarlo para que ahora sea juzgado por los aberrantes hechos cometidos.