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El muchacho, de apellido Rivera, fue sorprendido el mediodía del 19 de septiembre del año pasado, cuando ingresó a un predio donde se encuentran las antenas de las compañías Claro y Movistar. Había cortado un tramo de 30 metros cable coaxil para alta frecuencia, pero lo atraparon policías de la Comisaría 26 de Fernández Oro que llegaron a tiempo.
La fiscal Alejandra Altamira calificó el hecho como “robo simple en grado de tentativa” y propuso continuar el proceso en un juicio abreviado, en el que el acusado debía admitir su culpa.
En base a ese acuerdo, pidió condenarlo a un mes de prisión efectiva, pero como en 2020 en otra causa había sido sentenciado a un año de prisión de ejecución condicional, solicitó unificar ambas penas e imponerle un año de prisión de cumplimiento efectivo.
Sin embargo, Altamira contempló la escasa gravedad del delito y que el autor es una persona joven que acaba de ser padre y socialmente vulnerable, por lo que solicitó que se le otorgue una excepción y que cumpla la sanción en la casa de su madre, en el Paraje El 30, monitoreado con una pulsera electrónica.
También requirió que lo autorizasen a salir a trabajar a una chacra de un vecino de Fernández Oro de lunes a viernes de 7 a 19 y los sábados de 7 a 13.
Rivera confesó que intentó robar los cables y aceptó la condena consensuada y la forma de cumplimiento, lo mismo que su abogado defensor. En tanto que renunció a los plazos de impugnación, lo mismo que la Fiscalía.
El juez Julio Sueldo avaló el acuerdo arribado y dictó la sentencia. Le impuso al joven la prohibición de acercamiento a 500 metros del domicilio del responsable de las instalaciones telefónicas.