La Justicia local revirtió una medida que favorecía a un violador y no sólo confirmó que seguirá tras las rejas sino que será llevado a juicio por los abusos cometidos contra su hija más pequeña. El caso generó una gran inquietud en algunas organizaciones sociales que acompañan a víctimas y sus familiares y que habían impulsado la denuncia contra el abusador.
La investigación inicial fue posible gracias al trabajo desarrollado por organizaciones no gubernamentales, que se encargaron de escuchar a las víctimas de un hombre que cumplía una pena de prisión y que durante sus salidas transitorias habría violado en varias oportunidades a su hija más pequeña. Conocida la situación, concurrieron a las oficinas de la Fiscalía cipoleña y avanzaron con una presentación judicial, donde se puntualizó que el presidiario se encontraba muy cerca de cumplir un castigo unificado de 11 años.
La causa penal estuvo dormida un tiempo y ante la inminencia de su liberación definitiva se renovaron las pesquisas y se encontraron suficientes elementos para procesarlo por abuso sexual con acceso carnal. Según la instrucción, los hechos ocurrieron cuando la hija del acusado tenía 12 años. Frente a la resolución del juez de Instrucción, hubo una apelación pero una de las cámaras criminales de la ciudad confirmó el procesamiento.
Cuando todo parecía encaminarse hacia el juicio oral, surgió la novedad de la visita de la víctima al palacio tribunalicio para retirar su denuncia y asegurar que mintió en la Cámara Gesell. Frente a este nuevo cuadro de situación, el juez Santiago Márquez Gauna se vio obligado a revisar la elevación de la causa y optó por dictar una falta de mérito. Esto motivó una inmediata reacción de la fiscalía y la defensoría de Menores, que protestaron por la decisión ante la Cámara en lo Criminal Primera de Cipolletti.
En las últimas horas de ayer se conoció que los jueces consideraron que debía mantenerse el procesamiento del presidiario y ser juzgado por la violación de su hija más chica. Valoraron la primera confesión de la menor y el análisis de los psicólogos forenses, recalcaron fuentes allegadas a la causa penal.
Desamparo
El nene habría cambiado su declaración por no tener dónde vivir
Una de las personas que se encargó de denunciar el desamparo de la víctima fue la dirigente barrial Lila Calderón, quien brindó su apoyo a una de las hermanas de la menor y otra de las denunciantes del presidiario acusado. De acuerdo con fuentes judiciales, la hija del preso habría resuelto cambiar su declaración porque fue obligada por su madre, que todavía mantiene una relación sentimental con el condenado. La menor no tenía un lugar dónde vivir y entonces, ante el pedido de su madre, decidió presentarse ante el Juzgado 4 y retirar la denuncia.
El acusado se encuentra purgando una pena unificada de 11 años y tenía el beneficio de las salidas transitorias debido a que se encuentra cerca de cumplir el castigo. En estas circunstancias, violó a su hija más chica.
Luego de la denuncia, la Justicia le interrumpió las salidas y ratificó la preventiva.