Anticipándose a probables tormentas que dejen bajo el agua a la ciudad, el Municipio cipoleño no perderá más tiempo y destinará dos millones y medio de pesos para sanear el cuello de botella que se produce en el canal P2, algo así como la columna vertebral del sistema de drenaje. Los trabajos también se ocuparán de poner a punto el colector Curri Lamuel.
En diálogo con LM Cipolletti, el intendente Aníbal Tortoriello informó que en los próximos días firmarán un contrato de trabajo con el Consorcio de Regantes para que esa entidad realice tareas de limpieza y ampliación en esos canales, cuyos puntos más críticos se vieron reducidos a escasos metros debido al avance urbanístico no planificado de familias que llevan muchos años viviendo allí. Pese a la cercanía de las casas con los canales centrales de desagote, el jefe comunal aseguró que no será necesario una reubicación, ya que con correr un poco la línea de los patios aseguró que se soluciona el problema. “Lo que está sobre el P2 son los fondos de las casas, no hay prácticamente edificaciones que correr”, sostuvo, y explicó que el contrato con Regantes surge de analizar los presupuestos de tres firmas. “El Consorcio pasó el mejor valor”, añadió.
Por su parte, el secretario de Obras Públicas, Francisco “Paco” Navarro, informó que la inversión asciende al $1.800.000 para el P2 y a $700.000 para Curri Lamuel. Se espera que en el corto plazo puedan desarmar el cuello de botella donde confluyen todos los desagües del ejido urbano, incluida el agua que corre por las cinco cuencas aluvionales; aunque para evitar otra inundación, los expertos también recomiendan hacer otras obras de largo aliento (con una proyección de 100 años) y evitar desarrollos urbanísticos al norte del P2.
“Sabemos que hay que hacer inversiones muy importantes y estamos dispuestos a gestionarlas, aunque es una responsabilidad del DPA”, recordó Tortoriello. Con esa misma lógica, dijo que afrontaron el pago de un estudio hidrológico, encomendado al ingeniero de la UNCo Raúl Rapacioli, quien en la presentación del informe arrojó luz sobre muchos interrogantes.
“Si no se toman medidas, volveremos a pasar por otra inundación”, advirtió Rapacioli, quien consideró fundamental adecuar el P2 y realizar otras obras que amortiguarán el impacto de una fuerte lluvia, con dos diques atenuadores de crecidas y otras obras de intersección y conducción del agua de lluvia, tales como un canal de guardia de 15 kilómetros de largo y 20 metros de ancho, que contengan y conduzcan el agua a un lugar que no genere problemas para la población.
¿Por qué Cipolletti quedó bajo agua el año pasado? De acuerdo con el análisis de Rapacioli, las lluvias de los días 18 y 19 de octubre pudieron penetrar en el suelo porque las cuencas estaban secas. Sin embargo, cuando las precipitaciones volvieron sobre los días 23 y 24, la tierra ya estaba muy húmeda y prácticamente toda el agua escurrió por la superficie. “Esa conjunción fue letal, la primera tormenta preparó el terreno para que la segunda dé el golpe”, sintetizó el docente y magíster de Gestión de Medio Ambiente.
Entre sus conclusiones, advirtió que en Cipolletti es “insuficiente” la capacidad de drenaje, corren muchos sedimentos por sus cuencas y los desagües pluviales están disminuidos por el avance urbanístico.
50% de la ciudad está abarcada por la red de drenaje.
El ejido municipal de Cipolletti y el área aluvional suman 250 kilómetros, mientras que la red de drenaje de la ciudad tiene 136,72 kilómetros de largo (apenas supera la mitad).
Aconsejan no construir al norte del P2
La falta de escurrimiento en la ciudad no sólo está asociada al taponamiento del P2, sino también a los proyectos urbanísticos descontrolados. El ingeniero de la Universidad Nacional del Comahue Raúl Rapacioli advirtió que del canal P2 hacia el norte es importante dar impulso a desarrollos agrícolas que faciliten la permeabilidad del suelo, en lugar de fomentar los urbanísticos, que desnudan el terreno. Sugirió, además, la necesidad de realizar estudios posteriores como un relevamiento topográfico de las zonas para ver dónde se hacen las obras.