“Una sorpresa para todos”, reconoció ayer el titular del área de Protección Civil del municipio de Cipolletti, Jorge Obreque, sobre el hallazgo de un pequeño ataúd en la calle 9 de Julio al 300.
El féretro se encontraba en perfectas condiciones y luego del arribo del personal municipal, confluyeron los Bomberos Voluntarios y la Policía provincial. Estuvo presente el jefe del destacamento, Miguel Mossano, y se procedió a comprobar si había algún elemento en el interior. El cajón estaba vacío y un agente policial se encargó de retirarlo del lugar.
Ayer por la tarde seguía la intriga entre los integrantes de las distintas entidades oficiales que participaron del hallazgo y se barajaban distintas hipótesis como un mensaje mafioso, un rito umbanda o un posible robo de alguna funeraria. Obreque precisó que estaba “reluciente” el féretro y que Mossano supervisó el procedimiento preventivo.
La gran mayoría de los funcionarios que concurrieron hasta el sitio no salían del asombro por el hallazgo y no sabían si tomarlo “como una joda” o “algún mensaje serio”, indicaron fuentes policiales.
El cajón medía unos 50 centímetros de largo y 20 de ancho.